tuvieron éxito, el procedimiento legislativo de la ley de la contrarreforma universitaria para copar la Sunedu, fue declarado nulo por el Poder Judicial y el paquete de reforma constitucional para promover la dictadura parlamentaria no obtuvo la mayoría necesaria por lo que tendrá que ser aprobada mediante referéndum por la población.
Cada paso que da la ultra derecha en sus pretensiones de desestabilizar el país o de inclinar la balanza del poder a favor de sus intereses con los grupos económicos predominantes de su parte, las concertación de medios de comunicación dispuestas a manipular la opinión pública a cualquier costo y los partidos políticos tradicionales como voceros tomando el nombre del pueblo para legitimar una confianza perdida, tiene siempre un halo de mala fortuna que la providencia termina por poner las cosas en su curso correcto.
Como aquellas novelas policiacas que se enredan en tramas interminables pero que al final termina resolviéndose a favor de la verdad.
Ojala la realidad fuera tan sencilla, donde siempre prevalezca la verdad y termine triunfando el bien por encima de cualquier conjuro de oscuros intereses que se fraguan en el hall de los pasos perdidos.
La verdad es que siempre habrá nuevas forma de como engañar al pueblo, la política en buena cuenta se ha vuelta en aquel arte de encandilar a las masas y desilusionar a los electores.
Las promesas son hoy en día palabras vacías que no vinculan al candidato con su futuro mandato y tampoco genera responsabilidad política su incumplimiento.
Si no basta ver el panorama actual carteles por doquier de candidatos que te sonríen, esposan su mejor mirada sincera, abren los brazos como la autoridad que busca protegernos, sin esperar nada a cambio más que la confianza de la ciudadanía.
Son tan accesibles y los vemos por todos lados caminando por las calles, mercados y cuanto foro se le brinde para hacer llegar sus propuestas y son tan receptivos que uno piensa que esa conducta será la misma que podemos esperar cuando sea elegido.
Pero cuando llegan al poder obtener una audiencia con estos funcionarios que buscaron nuestros votos se hace tan inalcanzable para la población y su gestión denota una gran desconexión entre la autoridad y los administrados.
Por ello, estas elecciones regionales y municipales meditemos bien nuestros votos y decidamos con conciencia, más allá de las propuesta yo invocaría el sentido común del electorado que a veces cuando está bien informado es capaz de diferenciar entre una palabra honesta y una pregona demagógica.
Al final no esperemos defraudarnos para pedir el cierre del Congreso o las revocatorias de las autoridades regionales o locales, cuando no hicimos nuestra tarea de elegir bien y cuando el poder estuvo en nuestras manos no la supimos ejercer con la responsabilidad que ese derecho atañe.
Por último, la derecha puede haber perdido en varios flancos pero algo que estoy absolutamente seguro es que seguirá intentando porque su afán es ajeno al bienestar nacional.



