Como seres vivos interactuamos con nuestro entorno y reaccionamos a los sucesos o estímulos ambientales y sociales. Cada día se agrava la conciencia y estado emocional por los múltiples acontecimientos mucho antes de la pandemia y dentro ella, un incremento en la población de quienes padecen de depresión.
La depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida.
La depresión es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Algunas investigaciones indican que el riesgo genético para la depresión es el resultado de la influencia de varios genes que actúan junto con factores ambientales y otros factores de riesgo. Algunos tipos de depresión tienden a darse en familias. Sin embargo, la depresión también puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares de depresión. No todas las personas con enfermedades depresivas experimentan los mismos síntomas. La gravedad, frecuencia y duración de los síntomas varían dependiendo de la persona y su enfermedad en particular.
Esta enfermedad está ganando terreno últimamente y no parece dispuesta a darnos tregua, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos 322 millones de personas en el mundo la padecen, un 18 % más que hace una década. Quizás el factor de riesgo más consistente y conocido para la depresión dentro de los factores sociodemográficos es el sexo. Universalmente, independientemente del país o la cultura, las mujeres tienen el doble de probabilidades de experimentar depresión que los hombres después de la pubertad.
El 13 de enero se recordó el día mundial de la lucha contra la depresión, y que algunos hemos pasado desapercibidos. Es importante la orientación del personal de salud hacia la población, en qué hacer si piensa que está deprimido; solicite ayuda profesional en hablar con un personal de salud como buen punto de partida, no se aísle y mantenga el contacto con familiares y amigos, haga ejercicio regularmente, aunque se trate de un pequeño paseo, mantenga hábitos regulares de alimentación y sueño, evite o limite la ingesta de alcohol y absténgase de consumir drogas, ya que estos productos pueden empeorar la depresión, si tiene pensamientos suicidas, pida ayuda a alguien inmediatamente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 40 segundos se suicida una persona, siendo en su mayoría jóvenes entre los 15 y 29 años.
Tener en cuenta todos estos factores puede ayudar a prevenir, pero también a entender mejor, la depresión. Normalmente son problemas de salud que amenazan la vida, separación y duelo, exposición a la violencia, pérdida de empleo e inseguridad financiera. Este es un problema de salud mental, en las que las autoridades civiles y sanitarias deben dar mayor atención e informar a la población sobre sus consecuencias.



