gobierno será vital para entender el país en el futuro próximo, pero vayamos con calma, no nos apresuremos. Hay monstruos que quieren consolidarse tras un futuro fracaso del castillismo o morir lentamente en un gobierno popular y progresista, en realidad, hablamos de lo que hasta ahora hemos entendido como el neoliberalismo peruano. A lo lejos en un futuro nada lejano o estaremos en un momento quirúrgico y vital de nuestra vida republicana o en un vulgar continuismo de la política de siempre. Todo eso depende a dónde quiere girar lo político. Lo cierto es que el neoliberalismo está empeñado notoriamente en domesticar a los castillistas, en hacerles parecer cada vez más a su imagen y semejanza. Si ocurre eso, no será nada diferente a esa parodia política llamada el ollantismo.
Hay muchos intereses en juego en estos precisos momentos en que se escribe estas líneas, por ejemplo, una forma de presionar la supuesta locura “comunista” es subiendo los precios de la canasta familiar, asustar con la fuga de inversiones y capital. El objetivo poner en vilo a la población, porque se asume que la democracia está en un supuesto peligro. Nada más irracional para los que nos informamos acerca del fujimorismo. Y curiosamente los “defensores” de esta democracia fueron los que cercenaron hasta sus cimientos, la socavaron vesánicamente hasta más no poder, por ello me causa estupor y asombro que la Keiko personifique esa democracia, siendo en realidad la antípoda de la misma. Y creo que una de las causas de su derrota fue relacionarla con ese ideal político, porque eso causaba una extraña combinación de sentimientos encontrados entre la burla, la impotencia y la cólera que ni siquiera en sueños se podía aceptar y digerir.
En estos precisos momentos en que el keikismo es derrotado, domesticar el castillismo es el objetivo, eso implica parecerse más a la derecha que la izquierda, y si ocurriese esa faceta, un halo inmenso de pesimismo se cerniría sobre los andes. Todo el escenario sería adecuado para que los andes se crispe, y con ello, un panorama inestable que difícilmente el castilllismo podrá superarlo. En otras palabras, Pedro no tiene un bolsón popular suficiente para sortear los cinco años de gobierno, de allí que es preciso recurrir a una razón populista, una lógica populista para ese país fragmentado de un “otros andinos” en relación a un “otros costeños” y para eso es innegable tener el control de una economía que se parezca a una economía popular, todo lo demás es caer en los parches del ollantismo.



