La ciudad de las treinta y tres iglesias, o como alguna vez leí, la ciudad “del bosque de catedrales”, necesita una atención urgente y un compromiso pleno de sus ciudadanos. Considero que la responsabilidad absoluta es nuestra y de nuestros coterráneos, cada una de nuestras decisiones en el día a día determina el futuro de nuestra ciudad.
El ejercicio ciudadano y el cumplimiento de nuestros derechos y sobre todo de nuestros deberes se traduce en el compromiso constante, consecuente y valiente sobre temas de interés común.
El respeto a las reglas, debe ser un acto natural del cual estemos convencidos de hacerlo, este comportamiento sería el detonante impostergable para comprometer acciones en el marco del sentido común, un sentido poco común hace ya muchos años.
En julio conoceremos el rosario de candidatos que prometerán el oro y el moro a la población, teleféricos, puentes, carreteras, obras de envergadura, promesas de grandes proyectos de infraestructura.
Esta lista de mercado electoral nunca acabará si seguimos tolerando, como ciudadanos responsables de nuestro futuro, a tanto advenedizo, aventurero e irresponsable candidato. La tranza y la triquiñuelas ya se está terminando de concretar en los “movimientos regionales comprometidos con la región”, pero sobre todo comprometidos con el submundo del aprovechamiento y la oportunidad de hacerse de una región olvidada por nosotros los ciudadanos.
El ser elegido en la próxima elección como autoridad local o regional no quiere decir que ya fueron tocados por el Dios Wiracocha o son hijos del dios sol, las pretensiones de ser autoridad tampoco es para llenar los vacíos existenciales y de carencia de amor ocurridos en la infancia. Ser elegido autoridad es para brindar un servicio comprometido con los ciudadanos, tomar con responsabilidad el futuro de las generaciones más jóvenes y las menos jóvenes. Ser autoridad es dar lo mejor de uno, servir a las personas con sentido común. Espero que las próximas autoridades dejen los complejos individuales y los comportamientos de reyezuelos de chacra, asumir un cargo no es parte de la terapia, es parte del servicio como vocación que debemos exigir.



