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sábado, abril 13, 2024
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Europa: La extrema derecha está de nuevo en marcha | Opinión

Ascencio Canchari | Figuras y aspectos de la vida mundial
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En la novela “El traslado de Adolf Hitler a San Cristóbal”, George Steiner, relata que el exdictador huyó de Alemania después de 1945 a un escondite transatlántico. Al caer prisionero de un escuadrón de cazadores de nazis, pronuncia un discurso exculpatorio en el que reflexiona sobre el futuro de la humanidad. “Este es un mundo en el que han torturado a presos políticos, han despojado de la tierra a plantas y animales, han salido de un infierno que debería estar extinguido y está peor”. Se podía agregar que han multiplicado las guerras con posterioridad a las bombas de Hiroshima y Nagasaki, han impulsado la pobreza y aumentado la desigualdad. Es un mundo más peligroso, injusto, cruel y más sombrío. En su discurso, el anciano homicida profetiza: “sin embargo, un día, mi especie regresará y sus crímenes serán iguales o superarán a los de estos otros”.

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Es difícil pasar por alto la resonancia contemporánea de Steiner. Cuatro décadas después de la publicación de su novela, la extrema derecha está de nuevo en marcha. Aunque es evidente que la tendencia es de alcance mundial, y se extiende desde Nueva Delhi hasta Washington, hay continentes que han experimentado una deriva sorprendentemente unificada hacia la extrema derecha: Europa, y en América, primero Estados Unidos, después Brasil, El Salvador y ahora Argentina. Los nuevos peligros de la extrema derecha ahora traen aparejado una Europa frágil al borde de la decadencia, perdiendo constantemente participación en la economía mundial, afrontando una guerra planeada en otro continente que atenta en su contra, desindustrializándola a pasos tan agigantados que el eje franco – alemán brilla por su ausencia.

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Desde que se suscribió el Tratado de Maastricht en 1991, que congeló el bajo gasto público y la deflación, los políticos europeos se han visto cada vez más en deuda con los intereses empresariales a expensas de los ciudadanos, mientras que el auge de la extrema derecha en Europa tiene tiempo gestándose. “Durante casi tres décadas, los partidos mayoritarios de todo el continente se mantuvieron en el poder, sin que una oposición seria les hiciera mella. Sin los contrapesos que antes equilibraban a las inestables sociedades europeas los gobernantes europeos perdieron disciplina. Durante su mandato, la desigualdad aumentó, las economías fallaron y los servicios públicos empezaron a deteriorarse. En este lamentable contexto, la extrema derecha logró posicionarse poco a poco como el único desafío creíble al sistema. Tras acumular apoyos en los márgenes, ha llegado su hora.”

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Lo extraño, o tal vez no, son las diferencias entre la antigua extrema derecha y la actual. Hitler y Mussolini prometieron a sus élites nacionales el equivalente de los imperios coloniales que sus competidores franceses y británicos habían adquirido hacía tiempo, al igual que economías fuertes. La extrema derecha actual tiene una visión alternativa del mundo. En lugar de expandirse hacia el exterior y afianzar el desarrollo, su principal deseo es blindar a Europa ante su pérdida de competitividad e injerencia mundial y en América del Sur sólo ser un simple peón o una góndola de supermercado sin tener la mínima decisión.

“La estrategia internacional de la extrema derecha, empezando por la Unión Europea, se caracteriza por sus escasas ambiciones, incluso defendieron la salida de la Unión. Los políticos de extrema derecha siguen arremetiendo contra las leyes de migración, pero, por otro lado, la Unión Europea depende cada vez más de Estados Unidos en términos geopolíticos y su industria está perdiendo terreno frente a China. Mientras que Hitler buscó romper el orden angloamericano y apostó por el dominio mundial, los nuevos autoritarios de Europa se conforman con ocupar un nicho dentro de la estructura existente del poder. El objetivo es adaptarse al declive, no revertirlo.”

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Y en el caso de Argentina, ni siquiera eso. En junio, 400 millones de personas en toda la Unión Europea podrán votar para enviar 720 representantes a Bruselas. Si bien es un año electoral crucial, en el que los votantes de docenas de países acudirán a las urnas, se espera que el gasto público aumente. Se cree que en las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 se producirá un importante giro hacia la derecha en muchos países. Es probable que los antieuropeos encabecen las encuestas en nueve estados miembros (Austria, Bélgica, Eslovaquia, Francia, Hungría, Italia, los Países Bajos, Polonia y la República Checa) y ocupen el segundo o tercer lugar en otros nueve países (Bulgaria, Estonia, Finlandia, Alemania, Letonia, Portugal, Rumania, España y Suecia). Puede producirse “un brusco giro a la derecha” con consecuencias significativas para la política exterior de la UE.

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El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores hace una previsión para las elecciones al Parlamento Europeo de 2024. Los resultados muestran que los dos principales grupos políticos del Parlamento –el Partido Popular Europeo (PPE) y la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D)– probablemente seguirán perdiendo escaños; a pesar de esto, esperan que el PPE siga siendo el grupo más grande del Parlamento y, por lo tanto, conserve la mayor parte del poder para establecer la agenda, incluida la elección del próximo presidente de la comisión.

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Pero el principal ganador de las elecciones será la derecha. El gran ganador será el grupo de derecha radical Identidad y Democracia (ID), que espera obtener casi 40 escaños y, 100 eurodiputados, y emerja como el tercer grupo más grande en el nuevo Parlamento. En un mundo que destruye “plantas y animales”, como el Hitler de Steiner predijo, “el que ha salido del infierno” parece haber regresado. Sin embargo, dista de haber vuelto con la apariencia que esperábamos. La idea más nítida del desequilibrio y la tontería del modelo está en Argentina, que mira asustada la catarata de estupideces y pérdidas de legitimidad de un presidente cuyo fusible es él mismo.

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