InicioCOLUMNISTASFalta de ideas, crecimiento económico desigual y pobreza persistente | Opinión

Falta de ideas, crecimiento económico desigual y pobreza persistente | Opinión

Rudy Anyosa | Visión global
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El Perú es un país rico en recursos naturales, pero sufre de una pobreza material que afecta a una gran parte de su población. A pesar del enorme potencial para crecer a tasas superiores al 5 %, en los últimos años el crecimiento económico ha sido limitado y desigual. Este problema es especialmente crítico en la región de Ayacucho, donde las tasas de crecimiento han estado por debajo de lo necesario para generar un desarrollo sostenible, crear empleo formal y reducir el desempleo y subempleo que afecta a más de la mitad de sus habitantes.

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Uno de los principales obstáculos para alcanzar un crecimiento más dinámico y sostenido es la falta de ideas innovadoras y políticas públicas efectivas, así como la ausencia de grandes proyectos productivos que impulsen la economía. En Ayacucho, esta carencia es evidente: los gobiernos regionales y locales carecen de profesionales y técnicos capacitados para diseñar, promover y ejecutar estrategias que permitan a la región superar su situación de estancamiento. Ayacucho sigue siendo, en muchos sentidos, el “huérfano pajarillo”, condenado al olvido y la pobreza.

Un claro ejemplo de esta inacción se vio durante las celebraciones del Bicentenario de la Batalla de Ayacucho. En lugar de aprovechar la ocasión para inaugurar obras significativas o mejorar la calidad de vida de la población, las autoridades dejaron pasar la oportunidad sin generar un impacto tangible.

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Por otro lado, el Estado ha creado múltiples organismos para promover el desarrollo regional, pero estos han fracasado sistemáticamente en cumplir su misión. Las políticas diseñadas por tecnócratas desde la capital a menudo ignoran las realidades y necesidades específicas de cada región, lo que explica su ineficacia a pesar de los millonarios presupuestos invertidos.

Cambiar esta realidad es un desafío adaptativo que requiere una transformación en las actitudes y formas de pensar de gobernantes y técnicos. Es indispensable que quienes lideran la identificación y diseño de políticas públicas adopten un enfoque más empático y orientado a las necesidades de la población, especialmente de aquellos que viven en condiciones de pobreza.

Es momento de que Ayacucho aproveche sus múltiples oportunidades para avanzar hacia un futuro mejor. Pero para lograrlo, necesitamos más que recursos: necesitamos ideas claras, visión estratégica y un compromiso real con el desarrollo sostenible.

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