Nelson Pereyra | Larga duración
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A fines de 2024, el Gobierno consideró nombrar al 2025 como el “Año del Bicentenario de José Faustino Sánchez Carrión”. Sin embargo, a última hora desestimó la propuesta y decidió llamarlo “Año de la Recuperación y Consolidación de la Economía Peruana”.
La denominación del año, que aparece en los documentos oficiales, suele destacar a personajes históricos, acontecimientos trascendentales, lugares emblemáticos o metas importantes. En este sentido, la recuperación económica constituye un propósito fundamental si se quiere revertir las alarmantes cifras de pobreza exhibidas en los últimos años. Resulta positivo que la documentación oficial lo recuerde diariamente.
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No obstante, la recuperación económica no es una causa, sino la consecuencia de factores como la inversión y de pilares esenciales como la estabilidad jurídica e institucional y la seguridad ciudadana. Sin estos elementos, ningún crecimiento es posible, ni siquiera en el corto plazo.
La estabilidad jurídica e institucional alude a la existencia de un sistema normativo estable y de instituciones sólidas que garantizan el ejercicio de los derechos ciudadanos, aseguran el cumplimiento de contratos y sancionan el delito y la corrupción. Además, implica un adecuado equilibrio de los poderes del Estado y la existencia de partidos políticos que participen en elecciones, fortaleciendo la alternancia de autoridades.
Uno de los fundadores de la República entendió claramente la importancia de la estabilidad jurídica e institucional para el desarrollo del país: José Faustino Sánchez Carrión. Este 2025 conmemoramos el bicentenario de su fallecimiento, un evento que ha sido lamentablemente relegado por el gobierno de Dina Boluarte.
Sánchez Carrión representa al peruano comprometido con la independencia y con la construcción de un Estado republicano y una nación. Nacido en Huamachuco, un pueblo de la sierra de La Libertad, y abogado de profesión, fue parte del grupo de republicanos liberales que, en 1821, planteó un sistema de gobierno republicano para el Perú. Este modelo incluía tres poderes autónomos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), cortes encargadas de administrar justicia y una estructura descentralizada con instituciones y autoridades departamentales y municipales. Tal gobierno constituiría el eje de un Estado responsable de fomentar la minería, el agro, la educación, la carrera administrativa y un23 sistema de moralidad para sus funcionarios, según señala la historiadora Carmen McEvoy en su libro “En pos de la República”. Estos planteamientos adquieren una notable vigencia en la actual crisis política.
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Sánchez Carrión vivió en un contexto de guerra por la independencia y de conflictos entre monarquistas y republicanos. En este escenario, propuso fortalecer la República para defenderla de sus enemigos internos y externos. En 1823 convocó a Bolívar como única salida para enfrentar la anarquía. Al año siguiente, se convirtió en una figura clave en la preparación del ejército que enfrentaría a los españoles. No solo se encargó del reclutamiento de soldados norteños, quienes jugaron un rol destacado en Junín y Ayacucho, sino también del aprovisionamiento de recursos. Realizó, además, un maratónico recorrido por los pueblos de la sierra, desde Huamachuco hasta Huamanga, para comprometerlos con la causa patriótica. Este viaje, según la historiadora McEvoy, pudo haber sido la causa de su muerte.
Los héroes son personas reconocidas por sus virtudes o hazañas que se convierten en ejemplos para la nación. En el Perú tenemos héroes militares caídos en combate, cuyas biografías destacan valores como la valentía y el amor a la patria. Sin embargo, la coyuntura actual de crisis política demanda un héroe civil asociado a la consolidación del republicanismo, no para abogar por un gobierno dictatorial como el de Bolívar (estos son tiempos distintos a los de la independencia), sino para construir un sistema de gobierno que encamine al Estado hacia la estabilidad política necesaria para el crecimiento económico.
Sánchez Carrión es, en mi opinión, el héroe civil que necesitamos hoy, con todas sus virtudes y defectos. Habría sido valioso recordarlo diariamente a lo largo de este nuevo año.



