Por eso ha convocado a una cadena de oración para evitar que muera la democracia, uniendo en esta acción a católicos conservadores y cristianos evangélicos. Esperan que sus oraciones lleguen al cielo y ocurra el milagro: ¡que desaparezcan todas las actas en las que ha sido derrotada!
Pero, parece que no confía mucho en la cadena de oración. Por eso, aparte del criptólogo que presentaron en la televisión, en la más vergonzosa entrevista, hasta el momento, realizada por la periodista Mavila Huertas, porque no sabemos que más cosas hará en el futuro por orden de sus patrones, la hija del sátrapa japonés piensa recurrir a los espíritus ocultos.
La novedad son sus consultas a videntes que leen las cartas y ahí está claro, dicen las brujas de Cachiche: tu has ganado. Feliz, convoca a conferencias de prensa para reiterar que le han robado el triunfo, porque el resultado no está la suma de los votos, sino en el mensaje de las cartas de las adivinas.
Y para reforzar, están los chamanes traídos de Las Huaringas, de Salas, porque si fallan los cristos, las vírgenes, los santos y las santas, ahí están quienes convocan a los espíritus del mal para que hagan su trabajo: maldecir a todos los peruanos que no han votado por ella.
Todo esto que está haciendo la señora Keiko Fujimori genera un gran daño al país. Se trata de un caso de psicopatía el mismo que tenía Hitler y utiliza los mismos métodos de Goebbels, su jefe de prensa que tenía como lema: miente, miente, miente que algo queda.
Ha dicho sin pruebas que hay fraude y lo repite tanto que ha logrado confundir a muchos peruanos, generar miedo, desestabilizar la economía. No es el triunfo, ajustado, de Pedro Castillo la causa de esta crisis, sino las pataletas de la hija del dictador.
¿Está bien la salud mental de Keiko Fujimori? Parece que no y sus actos parecen producto de una esquizofrenia paranoide: egocentrismo, confunde la realidad, ideas delirantes (me han robado el triunfo) y en sus alucinaciones ve como enemigos al JNE, la ONPE, el presidente de la República, la Fiscal de la Nación y muchos más.
Es un caso clínico de salud mental. Necesita un psiquiatra.



