La conducta del presidente encargado del congreso no tiene límites. No le ha bastado con acusar de proterrorista a la Fiscal de la Nación, Delia Espinoza ni de llamar abiertamente terrorista a Trvco, el rapero asesinado en las protestas de octubre.
Su enemigo por ahora es el Poder Judicial. El fujimorismo, del cual es el peón, ya tiene bajo su control el poder legislativo donde está Rospigliosi como presidente interino del congreso; y el poder ejecutivo, donde José Jerí, a quien han convertido en un títere mientras ocupe transitoriamente la presidencia de la república.
Tiene, además, bajo su control al Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia que han festinado todos los procesos para conseguir el control de la fiscalía, sacando a todos los fiscales que no obedecen las directivas de Keiko Fujimori. La fiscalía es hoy, como en la época de Blanca Nélida Colán, el aparato que cumplirá con barrer el poder judicial al mismo estilo que lo hizo la dupla perversa de nuestra historia: Fujimori-Montesinos.
El ministerio público es ahora su chacra. El “fiscal de la nación” Tomás Aladino Gálvez, ha cumplido fielmente con las órdenes de la señora K. Ha desactivado al equipo que la investigaba y los casos de corrupción de Keiko Fujimori. Los fiscales que la investigaban ahora son los investigados.
El objetivo de Fuerza Popular, ahora, es capturar el poder judicial, que hasta el momento ha mantenido su independencia, pese a las amenazas de parte del presidente del congreso. que amenaza con “barrer el poder judicial”.
Vuelve a las intimidaciones a los magistrados que han sentenciado al responsable de la muerte de 9 personas durante el gobierno de Fujimori, entre estas dos niñas, una de 4 años y otra de 9. La sentencia a erizado a Rospigliosi que ha vuelto al ataque contra los magistrados y actúa a favor de la impunidad en el Perú.
Rospigliosi, sin conocer el problema, acusa al tribunal que sentenció a un oficial del ejército, volviendo a amenazar al poder judicial con una limpieza a fondo. Es cierto que todo fallo judicial puede ser cuestionado. Es casi imposible que, entre las dos partes afectadas en una sentencia judicial, las dos estén conformes.
Estas amenazas no hay que pasarlas de largo. Estamos a un paso de perder lo poquísimo de democracia que aun respiran los peruanos. El fascismo internacional, muestra sus garras.



