Origen de la Semana Santa: La religión católica o cristiana, desciende de alguna manera de la religión judía. Son las primeras religiones monoteístas del mundo antiguo. Con ellos compartimos como Libro Sagrado la Biblia, en sus primeros capítulos, que los cristianos llamamos El Antiguo Testamento, o Pentateuco. Para los judíos se llama Toráh, (en hebreo). Libro Sagrado que contiene la palabra de Dios, escrito por Moisés. A este mismo Libro, los cristianos le llamamos Pentateuco: conformado por los siguientes libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. La raíz etimológica del Pentateuco es griego que quiere decir: “Cinco Estuches” o “Cinco Rollos”.
Jesús, llamado posteriormente Jesucristo fue semita o judío, racialmente, así como todos sus discípulos.
La Semana Santa tiene fecha variable, siempre coincide con la luna llena; y no se trata de una casualidad. Se remonta a una decisión tomada en el Concilio Ecuménico de Nicea, en el año 235 D.C. donde se definió la fecha de la Pascua.
Este Concilio fue convocado por el Emperador Romano Constantino I. También se remonta al Año Litúrgico de los judíos, fiesta que inicialmente fue agrícola. Pascua en hebreo significa “paso” o “salvación”; igualmente, Pascua en el lenguaje hebreo es PÉSAJ-
Diferencia entre Semana Santa y Pascua: Semana Santa es la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo que se inicia desde el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Pascua.
La Pascua forma parte de la Semana Santa y se celebra el último domingo, debido a que conmemora la resurrección de Jesucristo.
¿Cuándo se celebró por primera vez? Los primeros vestigios de esta tradición datan de 1660, durante el reinado de Felipe IV de España; y como ya es fácil colegir, la América Hispana ya era tal, es decir, colonia de España, heredera de su religión, usos y costumbres.
LA SEMANA SANTA HUAMANGUINA: Los historiadores que se ocupan del período colonial peruano, coinciden en señalar que la fiesta más cristiana e importante de este período fue el Corpus Christi (cuerpo de Cristo). Con el correr de los años, el pueblo cristiano lo fue cambiando por la Semana Santa en las ciudades más importantes del virreino peruano, empezando por la Ciudad de los Reyes, Arequipa, Cusco y Huamanga. Probablemente desde el siglo XIX, sin señalar fecha exacta.
Ya estamos ubicados en nuestra tierra: ¿Cómo era la Semana Santa Huamanguina, otrora? Y ¿Cómo es ahora?
Para tratar de aclarar estas interrogantes tenemos que acudir al sincretismo de nuestra población, en sus creencias religiosas cristianas y los rezagos de las antiguas creencias del incanato, entremezclados entre sí, que, hasta nuestros días, es un todo inseparable e irrenunciable como las procesiones religiosas, las ferias ganaderas y artesanales, el Pascua toro y las comidas tradicionales. Un todo entremezclado y enraizado difícil de ser separados, a pesar de los esfuerzos del clero ayacuchano y de un sector de la población, supuestamente conservadora o “muy cristiana” que el pueblo los llama cucufatos.
Ambas creencias marchan juntas e inseparables a pesar del esfuerzo de los supuestos “conservacionistas” que se oponen y combaten esta dualidad inseparable: lo pagano y lo religioso.
Solamente en Huamanga, la Semana Santa “empieza” el Viernes de Dolor, dos días antes del Domingo de Ramos, con la procesión del Señor de la Agonía en Uray Parroquia y los antiguos arrieros de Jarmenja (Carmen Alto) creían que concluía una semana después de la Pascua de Resurrección, el domingo de Cuasimodo. Fecha simbólica para ellos porque ya estaban preparando su trashumancia anual a los pueblos del sur peruano, vendiendo su “merca”, comprando ganado, y secuestrando a las cholas sureñas con las melodías de su charango inseparable. Hasta el siguiente año en que retornaban a otra Pascua de Resurrección Huamanguina.
En el discurrir de la Semana Santa Huamanguina, se escenifican las cuatro procesiones más importantes: Domingo de Ramos, Miércoles de Encuentro, Viernes del Santo Sepulcro y la Pascua de Resurrección. Las otras noches de la Semana, son complementadas por procesiones -llamemos menores- que los fieles huamanguinos acompañan siempre con mucha unción.
Por otro lado, el folklore ayacuchano siempre está presente en diferentes escenarios de la ciudad, los restaurantes y hoteles, ofrecen sus servicios, lamentablemente encareciendo su tarifa en estos días.
Para la juventud ayacuchana y visitantes, el Pascua Toro y las noches de Peña o la Feria de Acuchimay, los atraen con mayor fuerza. Después de todo: ellos llegan a Huamanga a divertirse.
POSDATA: Mi libro “Memorias y Remembranzas de Huamanga” que se editó el 2019 y que no se pudo comercializar por la Pandemia, describe minuciosamente estas y otras fiestas. Así como lugares tradicionales en 35 descripciones muy amenas Los amigos interesados en leerla, me pueden llamar al 966 691 469.



