Algo parecido podemos señalar de Hernando de Soto, que, con sus poses palaciegas, nos recordaba su paso como asesor por más de una dictadura en el mundo, comenzando con la de Alberto Fujimori.
Daniel Urresti, no puede3 con su genio: se dedicó a repetir hasta el cansancio lo mismo con su frase: el primer día que sea presidente, ofreciendo entre otras cosas, un toque de queda hasta que logre terminar con la delincuencia. Y ahí acaba, ya no sabe que hará después, porque repitió 16 veces que “tiene el mejor plan de gobierno con el mejor equipo del Perú”. No dijo quienes lo conforman, pero si sabemos quien es el dueño del partido por el que postula: José Luna, el dueño de Telesup.
En medio de la mediocridad demostrada -lo que no significa que sean mediocres, sino que no dan la talla para ser presidentes de un país- destacó la presencia de Ollanta Humala. Viendo el grupo con el que le toco debatir, los supero a todos en los 4 temas que abordaron.
En otro escenario, con candidatos como Verónica Mendoza, Keiko Fujimori y Alberto Beingolea, posiblemente el debate hubiera sido más sustancioso, algo que le faltó a este segundo debate presidencial.
Quien más decepcionó, de entre todos, fue Hernando de Soto. La figura que se venía presentando de él era su condición de experto en políticas y en cambio se limitó a señalar cosas muy domésticas y además, a indicar que todo lo que hicieron los otros gobiernos, lo aprendieron de él y de sus ironías contra Ollanta Humala salió mal parado. Se jacto de haber sido amenazado por sendero y que a Ollanta no le había pasado nada. Este le contestó que a diferencia de Hernando de Soto, él había combatido a sendero y que también había combatido en la cordillera del Condor.
Alcántara y Castillo demostraron además desconocimiento de muchos temas elementales que debe saber quien aspira a ser un estadista. Por ejemplo, confundir el PBI con el presupuesto de la república, para asignarle el 10% del PBI a Educación como dijo Castillo o un “democratismo” absurdo como la elección popular -dígase elecciones generales- de todos los funcionarios como el Contralor de la República, un cargo que es eminentemente técnico y no debe ser político.
José Vega Antonio de Unión por el Perú no participó. Su ausencia no causó ningún vacío.



