InicioCOLUMNISTASUn producto peruano que sigue en vitrina | Opinión

Un producto peruano que sigue en vitrina | Opinión

Lalo Quiroz | El Partero
[email protected]

En el 2009, en el Museo de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima), se inauguraría la muestra titulada “Producto Peruano” del artista plástico Fredy Huamán; uno de los artistas ayacuchanos que retrataría con una crudeza única –y poética, se podría decir, si cabe el término— el periodo de violencia en esta parte del país. Huamán, egresado de la ESFAP “Felipe Guamán Poma de Ayala” de Ayacucho, previamente habría exhibido tres muestras individuales de fotografía: “Ceguera”, “Wawa Pampay / Funeral de Infantes” y “Ritualidad”. Asimismo, en el 2007, habría obtenido el primer puesto en el I Concurso de Artes Visuales –organizado por la Asociación de Artistas Plásticos de Ayacucho— con la instalación “Cómprale al Perú”; y, en el 2006, habría quedado finalista en el IX Concurso de Artes Visuales “Pasaporte para un artista”, organizado por la Embajada de Francia en el Perú.

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpla-calle-un-terreno-compartido-opinion/

Fredy Huamán, es uno de los artistas que ha retratado con gran potencia simbólica las atrocidades cometidas por el PCP-SL y las fuerzas militares del propio Estado peruano, durante el conflicto armado interno y la violencia política que vivió el país –sobre todo, en la región Ayacucho—, entre los años 1980 y 2000. Este artista, a través de la energía y espontaneidad de la corriente artística del expresionismo y la utilización de elementos fusionados a través del collage, crearía una atmósfera que aludiría simbólicamente a las torturas realizadas en diversos centros de detención y a la violencia en general, ensañada contra miles de personas inocentes. Así, con gran manejo conceptual y semiótico, incorporaría en sus cuadros la tanta wawa (pan/bebé) –un bizcocho típico de la región que es comercializado y usado como ofrenda en el Día de Todos los Santos—; un elemento que sería quemado y usado como un rostro en la mayoría de sus pinturas. Esta combinación, convertiría a sus cuadros en especie de altares que denunciarían lo vivido y, al mismo tiempo, se volverían en ofrendas a los miles de desaparecidos y asesinados durante dicho conflicto.

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpla-accion-de-un-cuerpo-roto-que-busca-reencontrarse-opinion/

El artista plástico y escritor –también, ayacuchano— Felipe López, quien fuese su maestro en la escuela de bellas artes (cuando todavía existía la mística del artista), anotaría: «[las pinturas] nos revelan los caminos dolorosos que demasiadas personas, sobre todo andinas, han tenido que recorrer. Líneas y manchas de color son como huellas quemadas por el dolor, por la angustia, desesperación, o cólera impotente que sintieron mujeres, ancianos, jóvenes, hombres, niños. (…) Los personajes que nos muestra Fredy Huamán son como fotografías instantáneas de los momentos de máximo dolor; de los últimos segundos, antes de cerrar los ojos de tantos hermanos, familiares, vecinos nuestros. Las huellas que nos dejaron están como deshechas, por una memoria que desearía olvidar esos momentos terribles. Son como autorretratos que parecen apenas bocetos inconclusos o interrumpidos por la falta de tiempo de los que van a morir.».

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpparaiso-opinion/

El reconocido filósofo germano judío Theodor Adorno, sentenciaría de que después de Auschwitz no se podría escribir más poesía, haciendo alusión a que la barbarie cometida en los campos de concentración nazi dejaron sin aliento a lo bello en la palabra; por supuesto, más allá de ésta y otras interpretaciones de dicha sentencia, el arte en sus múltiples manifestaciones seguiría dando cuenta de ese y otros horrores que se continuarían cometiendo en la humanidad –incluyendo, claro está, el actual genocidio televisado en Gaza—. Sin embargo, en Ayacucho, pareciera que obras con la potencia simbólica y de denuncia como las de Fredy Huamán, hubieran sucumbido a las nuevas exigencias de la gran vitrina neoliberal. Es más, el propio Huamán terminaría emigrando a los Estados Unidos de Norteamérica y desmontaría su ingenioso sarcasmo –“producto peruano” y “cómprale al Perú”—, para irónicamente dedicarse a la producción de obras comerciales para ser exhibidas y vendidas en el mercado de dicho país. Esto, por supuesto, no debería desmerecer la trascendencia de su obra; aunque, desafortunadamente, pocos la conozcan en su tierra natal.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS POPULAR