Apropósito del valor de la cultura la UNESCO define a la esta como “el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.»
A pesar de todos estos esfuerzos por difundir el arte y las expresiones artísticas, el sector de la cultura ha sido uno de los más golpeados en esta Pandemia, fueron los primeros en cerrar y cancelar conciertos, presentaciones teatrales, cines, parques, sitos arqueológicos, museos, y seguramente serán los últimos en abrir nuevamente sus puertas al público. Este hecho no solo en nuestro país sino es a nivel mundial.
Cuando todo esto pase, serán muchos los aprendizajes que habrá dejado el Coronavirus en las sociedades, sin duda alguna, uno de ellos será el valor que representa el arte y la cultura en la sociedad, específicamente el aporte que brinda hacia la salud y el bienestar, aportes que muchas veces provienen de artistas con pocos ingresos y largas jornadas de trabajo, artesanos que tratan de plasmar en cuadros y/o artesanías el sentir de una cultura milenaria, así como emprendedores y creadores que están reinventándose a fin de subsistir durante esta crisis.
El mundo de la cultura está huérfano del calor de los aplausos y la admiración de los visitantes. Sin embargo, cada vez son más las instituciones culturales que recuerdan la importancia de la cultura como el mejor antídoto contra el tedio o aburrimiento.
La Pandemia del Coronavirus o COVID-19 ha obligado a muchos gobiernos a tomar medidas drásticas de aislamiento social (en realidad distanciamiento físico), e incluso muchas ciudades han optado por una cuarentena total a fin de mitigar el alarmante índice de contagio que está provocando el potente virus alrededor del mundo.
Esto ha provocado que muchas personas y familias estén mucho más tiempo en casa de lo que comúnmente solían estar, sin embargo, es durante esta época de confinamiento en donde el mundo se ha volcado hacia el arte y la cultura, en época de COVID-19 el mundo consume arte y cultura.
Y es hasta este preciso momento de distanciamiento físico en donde se hace realmente notorio el valor que representa la música, el arte, el cine, la literatura, el baile, en fin, todas las disciplinas de contenido cultural a las que la población alrededor del mundo recurre buscando calmar la ansiedad, liberar el estrés provocado por el confinamiento y buscando ese efecto calmante y de relajación que produce la cultura en los seres humanos.
Expertos en el arte manifiestan que son múltiples los beneficios que el arte y la cultura brindan a la sociedad en general, sin dejar a un lado el beneficio económico que representa para la economía nacional, cuya fuente de ingreso proviene del turismo cultural y natural.
El sector cultural en el Perú se ha visto perjudicado por la pandemia. Las medidas de confinamiento cancelaron todas las actividades culturales, como conciertos, funciones de teatro, cine, entre otros. Estas medidas, aunque necesarias, han afectado el empleo cultural, sin ir muy lejos es el caso de lo que sucede con los artistas en la región ayacuchana olvidados por la burocracia del Ministerio de Cultura que cuenta con una planilla dorada y acoge con muchos favores a los amigos que gozan de influencias políticas. Debería ser el Ministerio de los Favores.
Ahora que todos los países se están esforzando por elaborar respuestas a esta crisis sin precedentes, la UNESCO va a abogar por que no se deje atrás a las industrias creativas y culturales. No sólo porque son motores de la economía y dan empleo a muchas personas, en particular a mujeres y jóvenes, sino porque además son portadoras de identidades, valores y significados que han demostrado ser esenciales a lo largo de toda la crisis. Es imprescindible que entre los planes de recuperación esté incluido el arte, recomienda el Organismo mundial.



