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Vladimiro Montesinos al poder | Editorial

La campaña electoral en su última semana es el momento especial para conocer más de cerca a los que aspiran a dirigir el país.

Uno de los candidatos que se ha mantenido siempre entre el tercer y quinto lugar y que en los últimos días se perfila como posible ganador y pasar a la segunda vuelta es Carlos Álvarez, a quien se le recuerda como un humorista televisivo y telonero de las campañas de Alberto Fujimori, especialmente en la del año 2000.

Analicemos con mayor profundidad quién es en realidad Carlos Álvarez, para tener una idea de quién podría ser el próximo presidente del Perú y quién estaría tras el trono, porque, sin restarle méritos, Álvarez no tiene el perfil, ni la preparación como para ser un presidente, pese a los que hemos tenido en los últimos años.

Durante el gobierno de Alberto Fujimori, quien se encargó de controlar a los medios de comunicación, de manera directa o indirecta, fue Vladimiro Montesinos. Cuando hablamos de los medios, no nos referimos solo a los programas de noticias, donde él tenía sus propios periodistas, ni de los diarios “chicha”, creación heroica de Vladimiro Montesinos.

Uno de los “logros” de Vladimiro Montesinos fue degradar el humor en la televisión con el ingreso a la pantalla chica de los “cómicos ambulantes”. Junto con estos supuestos artistas callejeros, los programas de humor de Carlos Álvarez se utilizaban para denigrar a los dirigentes políticos contrarios al fujimorismo y hacer campaña subliminal a favor del “chino”, uno de sus personajes que personificaban a Alberto Fujimori.

Su compromiso con el dictador y responsable de crímenes de lesa humanidad, el expresidente Alberto Fujimori, fue tan evidente en la campaña de la reelección del 2000, donde sus burlas contra los contrincantes de Fujimori buscaban demoler su imagen, para que los votos terminasen finalmente en blanco, viciados o se votara por Fujimori.

Todo esto no podría ser creación de Carlos Álvarez y menos de Alberto Fujimori. Atrás estaba el genio perverso de Vladimiro Montesinos, que, como señalamos en los primeros párrafos, era quien controlaba los medios, tanto escritos como la televisión, y en este último estaba justamente Carlos Álvarez.

Votar por Carlos Álvarez no es votar por Fujimori. Votar por Álvarez es votar por Vladimiro Montesinos, quien al final de cuentas sería quien asumiría el gobierno del Perú. Y ya sabemos cómo sería ese gobierno, reproduciendo en sus formas más perversas lo que fue el gobierno de Alberto Fujimori.

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