Típica y satírica estrofa, que puede traducirse al español más o menos así: “Estoy buscando al sacristán, para romperle los pies y las manos, por haber dicho amén amén, cuando se casó mi negrita…”
Esta hermosa melodía, que con fina ironía se refiere a los que no quieren enfrentar el problema tal cual es, o que lo hacen mal o engañosamente, o, en forma maliciosa e inútil, yéndose por las ramas; saltó a mi mente, cuando escuche que el Alcalde, los Regidores y los Gerentes de la Municipalidad de Huamanga, se encuentran enfrascados en un ardoroso debate sobre la grúa que debe utilizar separa decomisar las motocicletas, que han invadido todo el centro histórico de la ciudad, permaneciendo horas y días aparcadas impidiendo y obstaculizando el tránsito regular de personas y vehículos, o cuando alarmado leí unas declaraciones del Gerente de Transportes de la referida Municipalidad que refiriéndose al desorden, la informalidad, el caos y la contaminación del transporte urbano dice, que están elaborando un plan de movilidad sostenible que: “va a pasar a la sesión de Consejo para que esto se pueda debatir en la Comisión de Transportes y posteriormente elaboraremos la Comisión Mixta. Una vez que esto se apruebe, en sesión de Consejo, va entrar en una cartera de proyectos priorizados del Ministerio de Transportes y Comunicaciones…” (Diario Hocicón. Edición del día 24.08.21).
La gravedad del problema antes referido, demanda medidas ejecutivas e inmediatas, como la aplicación de multas a los conductores o empresas o entidades que la propician; o, decomisarlas y rematarlas y/o denunciar penalmente a sus autores, entidades que la propician o funcionarios que lo permiten, por ilícitos penales que van desde el delito de daños hasta el delito contra la tranquilidad pública, incluyendo los delitos contra la seguridad pública, entorpecimiento del normal funcionamiento de servicios públicos, delito contra la salud pública, contaminación del medio ambiente y otros.
En vez de hacer algo de ello, los Municipales, siguiendo el tono del estribillo, siguen buscando al sacristán, dando palos de ciego, buscando chivos expiatorios o simplemente no haciendo nada o como dicen actualmente los jóvenes “están en nada”. Sólo resta saber. ¿Será por pura incapacidad? O es que alguien les ha roto las manos y los pies… La historia lo dirá.
Ayacucho, Agosto del 2021



