Los procesos económicos, sociales y políticos, que se han producido en los últimos treinta años, han configurado prácticamente una nueva ciudad y eso lo podemos ver a diario en sus calles, mercados, plazas públicas, medios de transporte, Escuelas y Colegios, etc.
Regionalmente hablando, podemos decir que nuestra ciudad hoy es más representativa que antes, pues como consecuencia de la movilidad social, producida intensamente en la década del 80 y 90 del siglo pasado, hoy viven en Ayacucho, ya no sólo los Huamanguinos, sino gran cantidad de pobladores provenientes de las provincias de Cangallo, Fajardo, Vilcashuamán, Huancasancos, entre otras y que han producido un vertiginoso proceso de encuentro y fusión de costumbres, culturas y modos de ser.
Paralelamente a ello, ha hecho que la ciudad crezca hacia el Norte, Sur, Este y Oeste y esto que debía ser bueno, no lo es, porque se ha producido en forma desordenada y caótica; es decir, sin planificación alguna y sin presencia ni conducción municipal o estatal, como debiera ser.
Alrededor de toda la ciudad, los antiguos barrios de Santa Ana y Magdalena, así como los distritos de San Juan Bautista, Carmen Alto, Las Nazarenas y el recientemente creado Mariscal Cáceres, han crecido exponencialmente y se han convertido en verdaderas urbes modernas, que pugnan por organizarse y ordenarse, después de haber satisfecho las necesidades básicas de vivienda.
Mientras tanto, el Centro Histórico de la ciudad, se ha ido empequeñeciendo cada vez más, sumida en el abandono; pues siendo de todos, es de nadie, y se ha tugurizado por la concentración de comercios, entidades públicas, bancos y otros. El transporte público ha colapsado, pues sus pocas y estrechas calles no soportan el incremento descontrolado y gigantesco de los vehículos de transporte público y privado; la actividad comercial, ha arrasado con calles y veredas y ha degradado la calidad de vida de los vecinos; abonado todo ello, con la sensación de impotencia frente a la inoperancia municipal y policial, de la que es un ingrediente sustancial, la corrupción.
El Sociólogo Eric Klinberg, refiriéndose a este tipo de problemas, en reciente entrevista concedida al diario global El País, ha dicho:
“No propongo ni aseguro un final feliz. Escribo que de la mayoría de los problemas que atravesamos como sociedad, sólo vamos a poder salir juntos. O encontramos como hacerlo juntos o no saldremos”.
“Y ello sólo se logrará con esfuerzo colectivo y con ilusión, por lo que casi todos queremos, que es vivir en paz”.
“La solidaridad no se construye en twitter, se logra en la calle. Llevará años, pero compartir los mismos espacios respetando ideas diferentes puede salvarnos. La plaza del barrio o la biblioteca son de gente que habla idiomas distintos y vota a partidos opuestos, pero que ama a sus hijos y vela por su futuro, Esa es la clave, trabajar juntos”.
En este tiempo de fin de gestiones regionales y municipales inútiles y de inicio de una nueva campaña de ofrecimientos y promesas, sería bueno leer y entender lo que viene ocurriendo en nuestra ciudad y lo que aportan pensamientos innovadores como los que glosamos.



