Jóvenes en su mayoría de condición humilde, sin trabajo, o con trabajos eventuales, entregados al ocio y al consumo cotidiano de bebidas alcohólicas, rodeados de malas compañías, desorientados, sin soporte familiar y sin proyectos de vida medianamente claros.
Recuerdo uno de esos casos en la que un joven de aproximadamente 19 años de edad, enfrentaba una acusación fiscal por robo agravado, cuya pena mínima era de 8 años de privación de libertad; había asistido a una fiesta , se acabó el dinero para seguir bebiendo y junto a sus amigos, salió a la calle y abordó un mototaxi, luego redujeron al conductor, lo amenazaron con una cortaúñas que le pusieron en el cuello, le quitaron todo el dinero que tenía, le despojaron del vehículo y siguieron bebiendo, hasta que fueron intervenidos y detenidos.
Ahora en el centro de la Sala de Audiencias, asistía a su juzgamiento; estaba derrotado, no comprendía bien la magnitud de lo que acontecía, el Fiscal describía lo que había pasado y solicitaba su internamiento por ocho años, pues concurrían todas las agravantes del delito. Cometido en grupo, en horas de la noche y con arma punzo cortante; la defensa de oficio, trataba de llamar la atención de los Jueces sobre las condiciones personales del acusado y sobre Las particularidades del hecho. Todos parecían saber perfectamente lo que tenían que hacer.
El único que no entendía ni comprendía bien lo que pasaba era el acusado, parecía ausente.
Hasta que de un momento a otro, volteó los ojos hacia el lugar del público y vio a una única persona. Era su madre que se cubría el rostro y sollozaba viendo lo que pasaba y reconociéndola y viéndola en ese estado de sufrimiento, pareció percibir un destello de luz y entendió en toda su dimensión todo lo que había pasado y lo que estaba pasando.
Se dirigió a su madre, le pidió perdón en medio de lágrimas, se arrepintió de todo y ante todos y solicitó clemencia a los Jueces.
Este tipo de actos, grafican el inmenso amor que las madres tienen hacia sus hijos y el amor que suscitan en ellos. No hay acontecimiento humano importante, en la que no esté presente la madre, ella es la piedra angular de todo, es la columna vertebral de la familia, el armazón de cariño y afecto del que se nutren todos nuestros hogares y es el último bastión al que finalmente todos nos aferramos, para enfrentar los avatares de la vida.
César Vallejo, nuestro más laureado poeta, en una de sus cartas publicadas en su “ Correspondencia completa” (1)dice respecto a las madres:
“La madre, allí es poder nutricio, elemento raigal, germen primero e impulso vital permanente; de ella brota el más cálido amor, la más limpia ternura; es paradigma de trabajo y de sacrificada entrega al cuidado de los hijos, arquetipo de sentida religiosidad y de generosa preocupación por el destino de los suyos y de la humanidad sin limitación alguna“
Ayacucho, Mayo del 2022
(1).- Correspondencia completa. C ésar Vallejo Edit.Jesús Cabel p.53



