Y como en otros tantos temas de interés colectivo, la concreción de ese homenaje proviene del Poder Judicial de ese país, que, superando los eternos debates de la clase política, acaba de expedir un fallo que despenaliza el aborto.
En efecto, el lunes pasado, la Corte Constitucional de Colombia, siguiendo precedentes jurisprudenciales parciales de Argentina y México, ha despenalizado en forma contundente y explícita del aborto hasta las 24 semanas.
A partir de este histórico fallo “ninguna colombiana podrá ser denunciada si decide abortar antes de los seis meses, y, sobre todo, ninguna mujer tendrá que acudir a una clínica clandestina poniendo su vida en riesgo”.
En nuestro país, el aborto sigue siendo uno de los principales delitos contra la vida, el cuerpo y la salud, y su perpetración es sancionada con pena privativa de libertad que va de dos a cinco años, siendo la única excepción el aborto terapéutico, cuando se practica con el consentimiento de la mujer embarazada y cuando es el único medio para salvar la vida de la gestante.
Este tratamiento ortodoxo del tema, lo único que ha producido y produce hasta la fecha, son miles de abortos clandestinos en condiciones sanitarias altamente precarias, y miles de mujeres, fundamentalmente pobres, estigmatizadas, perseguidas y procesadas, por interrumpir su embarazo, en la mayoría de los casos al haber sido violadas.
Nuestra realidad en este tema es similar o peor a la de Colombia; sin embargo y como hemos glosado, no existe ningún avance legislativo o jurisprudencial al respecto. Nuestros gobernantes y políticos, se debaten en las mazmorras de la corrupción y no son capaces de tratar con seriedad el tema.
En Colombia, el cambio histórico al que nos referimos ya había sido precedido años atrás, cuando la misma Corte Constitucional, ya había dado pasos importantes para despenalizar el aborto en tres supuestos: cuando la vida de la mujer está en peligro, cuando el embarazo es resultante de violación o incesto, o cuando una malformación fetal hace inviable la vida fuera del útero.
Sin embargo, este tratamiento dinámico, científico y socialmente comprometido del tema, sólo ha sido posible gracias a un vigoroso movimiento feminista de las mujeres de Colombia, así como al profesionalismo y compromiso social de su Magistratura.
Y como decíamos al comienzo, al conmemorarse el día internacional de la mujer el próximo 8 de marzo, rindamos homenaje a las mujeres de nuestra patria, exigiendo la despenalización del aborto, como reconocimiento a su libertad y dignidad; haciendo votos porque esta gesta al igual que en Colombia sea asumida con solvencia por la Magistratura Peruana, pues esperar que ello provenga de la clase política, será simple y llanamente “pedir peras al olmo”.
Ayacucho, Febrero del 2022



