EL DENGUE
(En un parque cercano a casa, Markus, un niño de 5 años, dialoga con su amiga Yolita).
-Hay un zancudo que dicen da el dengue!
– ¿Qué?… ¿Hay un zancudo que baila merengue?
-No merengue, es dengue.
-Y eso, bah, ¿a quién le importa?
-Ay, Markus, el dengue es una enfermedad que le puede dar a cualquiera.
-¿También a mí?
-Así es, también a ti.
– Y si me da, ¿qué me puede pasar?
– Hum lo que he escuchado es que te hace temblar como electricidad, te da fiebre y te puede llevar a la muerte.
– Así… no lo puedo creer, que mala suerte.
-Nada de mala suerte, ah y también te duele la cabeza.
-A mí, el otro día me dieron un pelotazo y me dolió bastante la cabeza.
-Pero, ¿qué estás hablando?, yo te cuento que el dengue es peligroso, que es urgente tomar medidas.
-¿Medidas?, ¡ja!, ¿acaso es ingeniero ese zancudo para que tome medidas?
-¡Ay, que tonto eres!, yo hablo de que hay que tapar todas los depósitos de agua, porque es allí, según dicen los que saben, los zancudos ponen huevitos.
-Jajaja… ¿huevitos? Jajaja… ahora resulta que los zancudos son como las gallinas… ¡ponen huevitos!
-Si ponen, pero más chiquititos.
-Y tú, ¿cómo lo sabes?, ¿tú lo has visto?
-Pero, es lo que escuché…
-Bah, tu eres una niña que todo cree, el otro día dijo mi tío Casimiro que se iba a salir el río… y no pasó nada
-Pero eso escuché en el noticiero
-¡Ja!, tu les crees a los noticieros, eso es para los grandes, por eso están tan aburridos y amargados.
-Pero estas cambiando de conversación, hay un peligro y eso son los zancudos que dan dengue.
-Yo, hace varias noches, tuve un picazón de zancudo y no me pasó nada.
-Es que ese zancudo es especial, no es cualquier zancudo.
-Todos los zancudos son iguales ya: son trompudos, calancones y flaquiiiiitos.
-Pero este es diferente.
-¿Qué tiene de diferente?
-Humm no sé, pero es un zancudo que causa dengue.
-Bueno, ya no quiero discutir, ¿y que hay que hacer?
-Lo que escuche es que hay que tapar todos los baldes y depósitos de agua.
-Ah, ya comprendí, como allí ponen huevos las mamas zancudas, no podrán darle leche a los zancuditos
-Pero…
-Claro, está claro… y sin leche ningún bebito puede vivir, inteligentes pero no burros son los grandes… humm a veces nomás.
-Y tú eres un tonto que no entiende.
-Bah, mejor no te escucho… ah, ahora que me acuerdo, ya me acordé, en el Chavo del Ocho lo escuché: hay un dulce que se llama merengue, le voy a decir a mi mamá que me lo prepare.
-Pero yo te hablé del dengue
-Ya te dije, a mí no me importa el dengue, si no el merengue, pero no de zancudo, ni de baile, sino de comida.
-Es inútil conversar contigo, mejor me voy y que los zancudos te piquen… humm de verdad, ¿tu mama hará ese merengue, como en El Chavo del Ocho?
-Claro que sí, si quieres te invito.
-Voy contigo
-¡Vamos pues!
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