acuerdo tácito de las bancadas, que no han podido llegar a un consenso ni con la propuesta de la presidenta Dina Boluarte, ni con la aprobada en mayoría o la aprobada en minoría.
No han faltado argumentos de las distintas bancadas o de algunos congresistas para que logre un consenso, y como resultado, tenemos que en el fondo, lo que quieren es quedarse hasta el 2026, cueste lo que cueste.
El problema es como sostener a Dina Boluarte hasta esa fecha, porque una vacancia de la presidenta es el único camino por delante para un adelanto de elecciones, ya que ella ha sido tajante: no va a renunciar.
Por tanto, lo que se configura a mediano plazo, es una permanente ingobernabilidad del país, con zonas o regiones declaradas en emergencia, como ya lo están varias en estos momentos, y una mayor represión contra los que salgan a manifestaciones en las regiones en estado de emergencia.
Esto no le hace ningún favor al país. La inseguridad no la dan sólo la existencia de manifestantes, sino también la forma como se los reprime. Hay imágenes que han ocupado las primeras páginas de los diarios europeos y de la televisión, en especial de mujeres indígenas maltratadas, como ha sucedido reiterativamente.
El enfrentamiento entre el congreso, donde, los calificativos entre los congresistas, va ser la tónica en los próximos periodos legislativos. Tanto desde la derecha radical y la izquierda radical, o en otros términos la ultra derecha y la ultra izquierda, van a degenerar en provocaciones verbales –esperamos que no lleguen a los golpes- desacreditando mucho más al congreso.
Si este es el panorama del congreso para las próximas legislaturas, como anda el ejecutivo. Es cierto que ser ministro es una tentación que muchos quisieran asumir ese cargo, pero viene el problema de la meritocracia. ¿Ser miembro de un gabinete, que puede volver a cometer los mismos actos de violencia contra la población civil, será atractivo a una personalidad, como para arriesgar su prestigio?
Hasta el momento, ya sabemos que son varios profesionales que trabajaron para el fujimorismo o fueron gente de confianza de Alan García están comenzando a ocupar puestos claves en el gobierno de Dina Boluarte.



