Nuestras primeras grabaciones, a partir del año de 1967, fueron canciones anónimas que se estaban yendo a la tumba junto con sus depositarios, antiguos huamanguinos, reacios a desprenderse de “su patrimonio”. En este trabajo fue muy importante la dedicación de Carlos Flores, quién se destacaría años más tarde con sus hermosas composiciones que lamentablemente “los folkloristas” o especialistas no lo toman en cuenta. También es sumamente importante el trabajo de Carlos Falconí, principalmente en preservar los yaravíes huamanguinos recopilados y conservados por su padre don Roberto Falconí Girón, él nos enseñó a cantar correctamente “los versos”, (así llamados los yaravíes por los antiguos huamanguinos) en sus requiebros, silencios, melodía y ritmo, muy diferente principalmente del yaraví arequipeño.
Este trabajo de recopilar y rescatar del olvido muchas canciones anónimas, a lo largo de tantos años, prioritariamente de nuestra provincia capital, así como de las llamadas “provincias norteñas” es una labor ardua que dura muchos años; y continúa porque todavía hay “mucho pan que rebanar”.
Sin embargo, esta reseña sobre la participación de los primeros integrantes del “Trío Ayacucho” no puede contentar a todos los lectores. Por esta razón, nuevamente aclaro que es una crónica desapasionada que no rinde pleitesía ni alabanza a sus antiguos o nuevos componentes; porque solamente describo su origen y trayectoria de manera imparcial. Hasta donde sea posible. Continúo:
Amílcar Gamarra Altamirano, Nos conocimos en Huanta el año de 1958, no sabía de sus habilidades de buen guitarrista, pero, este pero va para todos los huantinos aficionados al canto, la guitarra y demás instrumentos. La preferencia de cada uno de ellos, no estaba orientado a la ejecución del folklore de su tierra, si no al bolero, la guaracha y el vals criollo. El caso del Centro Musical Amauta y la señora Diva Palomino y Raúl Aranda, son casos especiales que no participa en esta narración.
Comprobé in situ que la juventud y los miembros de la sociedad huantina volcaban su preferencia a estas formas musicales. Amílcar Gamarra era la primera guitarra del grupo tropical “Aluvión de Huanta” que amenizaba las reuniones sociales de la ciudad, la guitarra acompañante era Francisco Cucho Torres el cantante, mucho antes de la fecha que cito era Máximo Mayorga y otros aficionados al canto, maracas, bongó, timbales y otros instrumentos de percusión fueron sus instrumentos preferidos.
La noche que nos conocimos, ellos estaban amenizando “Una Audición Radial” desde los balcones del Colegio González Vigil en homenaje al Aniversario del Colegio de Mujeres María Auxiliadora. Cuando les pedí que me acompañaran a cantar un bolero, me miraron con sorpresa y todos me dijeron ¿También sabes cantar? Porque cierta famita que me acompañaba en ese tiempo, era como futbolista y nada como cantor.
Su incorporación al Trío se dio el año de 1969 ante la negativa de Carlos Flores de acompañarnos a una gira internacional argumentando que él “tenía familia y trabajo”.
Este impasse me obligó enviarle una nota a Amílcar para incorporarle el Trío, el portador fue un amigo a quien le llamaba “paujil” (apellidaba Gil). Al día siguiente el Plaj ya estaba en Huamanga montado en su motocicleta. Sometido a una breve evaluación aprobó con nota sobresaliente su incorporación al conjunto.
Sus progresos como primera guitarra folklórica con nosotros se incrementó luego de su traslado a Lima, ciudad donde pidió apoyo a Daniel Quirhuayo para mejorar su digitación en las punteadas y codos del Trío.
Con él grabamos mayor número de Long Plays, Cassets y CDs. Amílcar permaneció fiel y solidario a nuestro grupo hasta los últimos días de su existencia. Como manifestáramos en la Crónica anterior, el año 2005 me dijo que en un chequeo médico le habían detectado un pequeño bulto en el pulmón y por esa razón se apartaba del Trío hasta su recuperación.
Ilusión que a todo mortal nos acompaña hasta el último instante de nuestra existencia, porque “Cómo se va la vida tan callando…” no era solamente “un bultito” era mucho más grave y se fue un 20 de mayo del 2006.
El reconocimiento de su “patria chica” lo tiene muy bien merecido. Ernesto Walter Camassi Pizarro, Huamanguino de Uray Parroquia, ahora se llama Barrio de la Magdalena.
Cuando escribimos la reseña de Carlos Falconí, afirmamos que cada uno de nosotros aprendimos a cantar y tocar la guitarra independientemente en nuestros lugares de origen. Años más tarde juntamos nuestras habilidades artísticas, jóvenes hechos y derechos cuando coincidimos en el trabajo en un solo Plantel llamado “Ciro Alegría” anexo a la GUE “Mariscal Cáceres”.
Todos los aficionados en Huamanga hicimos nuestros pininos cantando mal que bien, boleros, rancheras, valses criollos, luego huaynos, yaravíes y carnavales. Carlos Flores, en esta etapa de nuestras vidas no participó porque era mayor que nosotros, quien sabe con Cajón sí, por ser paisanos. Yo canté y toqué guitarra con el Mestizo Flores cuando fue alumno del colegio donde laborábamos, además porque era el único que tenía dos guitarras, y nosotros ni los clavijeros.
Aprendí a cantar el folklore huamanguino escuchando a grandes bohemios que se reunían en la cantina de Una de las cantantes conocidas como “Las lindas zatanca” bohemios como el Taca Alvarado, Ractaco Juscamaita, Pio Cárdenas, Manuel González “Gonzalito” y muchos otros músicos que visitaban mi barrio, atraídos por la belleza y atractivos de la mencionada dama. Formé mis primeros grupos musicales el año de 1953 estando en el 2do año de secundaria con el nombre de Trío Mariscalino con mis condiscípulos Diógenes Romaní, Julio Zúñiga, Jorge Lindo y Julio Cavero. Nuestras primeras actuaciones se dieron en el Auditorio de nuestro Colegio y en las serenatas a las chicas huamanguinas.
Terminado el colegio formé otro grupo musical con el nombre de “Trío Los Socios” con Carlos Ruiz Florián como segunda voz y Teobaldo Falconí Gamarra como segunda guitarra. En esta etapa ya le di mayor importancia a la interpretación de huaynos y yaravíes huamanguinos. Nuestras actuaciones también se ampliaron a otros escenarios como el auditorio de Radio Ayacucho, Teatro Municipal y futuras grabaciones en Lima.
Esta es mi trayectoria artística antes de integrar el “Trío Ayacucho”. Mayores detalles encontrará en mis libros “Historia del wayno Huamanguino” y Memorias y Remembranzas de Huamanga”.



