La sentencia contra Ollanta Humala, condenado a 15 años de prisión por el Poder Judicial, lo convierte en el cuarto presidente en ser condenado y que será recluido en el penal de Barbadillo.
Este penal, construido para alojar al sátrapa japonés, Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro agravado por trato cruel que se refieren a los crímenes de lesa humanidad cometidos durante su dictadura, como secuestro, desaparición forzada de personas, ejecución extrajudicial y ocultamiento de los cadáveres, así como múltiples delitos de corrupción durante los 10 años de dictadura que la ejerció junto a su cómplice Vladimiro Montesinos, es hoy el penal de los ex presidentes peruanos.
En la actualidad están cumpliendo sus condenas Alejandro Toledo y Pedro Castillo. El primero por delitos de corrupción durante su mandato entre 2001 y 2006; y el segundo por el delito de rebelión, por haber dirigido un mensaje a la nación anunciando el cierre del congreso y otras medidas, que configuraba, según la denuncia un golpe de estado.
Ahora es el turno de Ollanta Humala, gobernante del Perú entre el 2011 y el 2016, cuando fue relevado por Pedro Pablo Kuczynski. A Ollanta Humala lo acusan de lavado de activos, por haber recibido de manera ilegal financiamiento desde Brasil para las campañas electorales del 2006 y 2011, en los que está involucrado la empresa Odebrecht.
Dos presidentes no han pisado Barbadillo. Pedro Pablo Kuczynski, que sufrió la condena de detención domiciliaría; y Alan García, que se quito la vida cuando la Fiscalía dispuso el allanamiento de su vivienda y había la posibilidad de su detención provisional.
¿Este es el camino que seguirá Boluarte? Las carpetas fiscales que se están acumulando contra la actual mandataria peruana, Dina Boluarte, hacen prever que seguiría el mismo camino: una denuncia fiscal por delitos de lesa humanidad como es el asesinato de 49 peruanos en los primeros meses de su mandato; y, casos de corrupción, en los que existen varios indicios.
¿Qué hacer? Construir desde ahora un espacio en Barbadillo para alojar a la actual presidenta, y que debería ser la prisión de la ex primera Dama Nadine Heredia, condenada a 20 años de prisión, junto a su esposo Ollanta Humala, y que estaría tramitando asilo político a Brasil.
Vergüenza ajena, de los peruanos, de tener presidentes que, de palacio, pasan a prisión.



