Andrés Solari | Palabras de un mudo
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Actualmente es alarmante la inusual cantidad de accidentes en las vías terrestres del territorio ayacuchano con valiosas pérdidas de vida que enlutan a familias ayacuchanas y foráneas. Se exhiben cien razones para explicar este fenómeno. Pero la principal es
el mal estado en que se encuentran estas vías ya sean asfaltadas o no asfaltadas. Lo que significa que continúa fallando desde años atrás el sistema de mantenimiento y expansión vial en Ayacucho, quizás como producto de la insensibilidad de los responsables
encargados (que en sí ya es una forma de insensibilidad, o ignorancia, o discapacidad), quizás por el error de no proveer presupuestos suficientes, quizás por la corrupción existente.
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Esta creciente falencia vial sabotea y contradice una de las principales
aspiraciones que normalmente expresan tanto la ciudadanía y las autoridades ayacuchanas: Convertir al Turismo como una de sus principales actividades económicas de nuestra Región. Ahuyenta especialmente al turismo nacional hacia Ayacucho desde cualquier punto del territorio peruano. El pésimo estado de nuestro sistema vial regional hace que la voluntad política de fomentar el turismo para Ayacucho sea una falacia. No solo el fomento del turismo sino también el fomento de otras actividades empresariales, industriales, el fomento del empleo formal permanente y la toma de conciencia del valor agregado. Esta coyuntura vial también desanima a la inversión privada interna y foránea que también es necesario fomentar con ahínco para pensar en un desarrollo integral ayacuchano sostenible. Los próximos candidatos que ignoren esta problemática y no la incluyan en su oferta electoral estarán traicionando al electorado. Es mejor que no se presenten.
Nuestras actuales autoridades hasta ahora no saben explicar sensatamente el porqué de
la pésima situación vial regional y su afectación a nuestro desarrollo regional, que por cierto no únicamente se originó en la presente gestión regional, sino también en las gestiones regionales de varios años atrás. El pecado o delito de la actual gestión
es que no han hecho mucho por superar la pésima situación que le dejaron las gestiones anteriores.
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En el mismo problema se encuentra el sector agrario regional. Ambos sectores regionales (el agrario y el vial) siempre han sufrido de una insuficiente atención presupuestal
nacional y regional. Sus bajos presupuestos, nunca han sido coherentes para atacar la inmensidad del problema y sus consecuencias. Ello nos hace ver que ambos sectores no han sido considerados prioritarios para Ayacucho.
Esta equivocada visión política tiene que ser corregida con suma urgencia. Habrá que exigirles a los próximos candidatos que se comprometan anticipadamente con el tema si es que quieren nuestro voto honesto y/o consciente. Ello no solo ayudaría a una gobernanza regional más eficaz y sensata sino también a un acto electoral más democrático y solidario. Hasta ahora es un misterio como como se designan los proyectos y como se asignan los montos que recibirán los proyectos aprobados. Eso de la obligación de cumplir con los criterios del Presupuesto Participativo ya es cosa del pasado, ninguna autoridad lo cumple ni hace cumplir. Ya nos han acostumbrado a no reclamar, a no “pitear” por esas ilegalidades y aquello de los planes de desarrollo, están allí, pero ninguna autoridad los utiliza. Total ilegalidad.
Por eso sorprenden como priorizan un estadio que no es prioritario y olvidan asuntos que sí son prioritarios.



