Histórico de Ayacucho”, en cuyas consideraciones generales se dice, que nuestra ciudad “posee un centro urbano fuertemente caracterizado por su devenir histórico, por tanto hemos heredado un conjunto de estructuras urbano arquitectónicas de excepcional valor… y constituyen un patrimonio irremplazable, que con la misma responsabilidad, debemos preservar y transmitir a las nuevas generaciones”.
Se dice igualmente que, en los últimos años, se ha constatado con indignación, como se depredan esas estructuras y se alteran esas particularidades, por un creciente y desenfrenado proceso de urbanización y de usos no planificados.
El Reglamento de la referencia, cuenta con más de 200 artículos y es el instrumento técnico normativo, tendiente a preservar el patrimonio cultural urbano, pues contiene normas de vigilancia y control, responsabilidades, tratamiento del espacio público urbano, normas de orden arquitectónico y otros.
Sin embargo, si vemos el estado actual del Centro Histórico de Huamanga, concluiremos que la Autoridad Municipal actual, no conoce, no entiende y/o no cumple con ninguna de las normas del mencionado Reglamento y más bien, hace todo lo contrario a el.
Así vemos, que la sexta cuadra del Jr. 28 de Julio, que alberga el puente tradicional de Santa Teresa, la Plazoleta del mismo nombre, el Templo de Santa Teresa, el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas, la Capilla de San Cristóbal y la Alameda Bolognesi hoy llamada Alameda Valdelirios, ha sido objeto de desmanes de todo tipo, pese a que es uno de los lugares más emblemáticos de nuestro patrimonio cultural.
Ahí, al costado del puente, la propia Municipalidad ha instalado sin ningún criterio técnico ni artístico, una caseta para el Serenazgo, que actualmente se encuentra en abandono total; el puente es utilizado para que los vecinos dejen la basura sobre sus barandas, estando permanentemente sucio, cuando en vez de la caseta inservible del Serenazgo podía haberse instalado un conteiner para acumular la basura.
En la plazoleta, la misma Municipalidad ha instalado también unas masetas gigantes que no guardan armonía con su entorno y que nada tienen que ver con la sobriedad del pequeño parque, que antiguamente tenía en el centro una pequeña pileta denominada Pascualito y que no se sabe dónde o por qué desapareció.
Siguiendo de Norte a Sur y en inmediaciones de la Capilla de San Cristóbal, la SUNAT ha edificado su nuevo local y en inmediaciones a ella, se han abierto estudios contables de toda índole que han hecho tabla rasa de las veredas, las que la han convertido en cochera de sus motocicletas lineales, fuera de publicitar sus servicios en forma totalmente agresiva, contraviniendo flagrantemente lo que dispone el Art. 65 y siguientes del bendito reglamento al que nos referimos (respetar la composición, homogeneidad y armonía de los inmuebles en los que se coloquen, requiriendo de autorización en cada caso).
Finalmente, hace pocos días, “La Pontificia” ha abierto un nuevo local en el óvalo de ingreso a la Alameda Valdelirios, la que bien pudo haber construido una fachada acorde con su entorno y no lo que ha hecho (portón sobredimensionado de triplay y dos pequeñas puertas o ventanas total y absolutamente antiestéticas que deforman toda el área), y que aparte de congestionar la zona, pone en peligro la intangibilidad del pequeño óvalo.
En suma y como se puede observar, desde la propia Municipalidad hasta las entidades públicas, los estudios contables particulares y los negocios particulares, pareciera que se han empeñado en destruir este rincón tradicional de Huamanga, frente a lo que demandamos que las autoridades del INC y de Turismo, el patronato cultural de Huamanga, digan algo. NO SE OYE PADRE.



