Rudy Anyosa | Visión Global
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Se habla mucho de inclusión, pero solo de la parte social, inclusive hay un ministerio de desarrollo e inclusión social, como una forma de mejorar la situación de las personas y brindarle oportunidades para mejorar su calidad vida, especialmente de los sectores pobres de la población, de los que no se benefician del crecimiento económico.
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Para ello, el Gobierno ha creado una serie de programas sociales, como el Programa Juntos, Incluir para Crecer, entre otros, programas que solo alivian la pobreza más no de vencerla. En el caso de Ayacucho, región donde casi la mitad de la población vive en situación de pobreza, donde la mayoría de ellos vive en las zonas rurales, las políticas de inclusión social deben considerar también la inclusión lingüística, es decir, que estas personas hablen bien el castellano para que puedan integrarse económica y culturalmente a la sociedad urbana.
Cuando los jóvenes de las zonas rurales terminan sus estudios secundarios migran a las ciudades, como Ayacucho o Lima, en busca de nuevas oportunidades para seguir estudiando o para trabajar ya que en sus pueblos no las tienen. El idioma dominante en las ciudades es el castellano por lo que hablarlo bien es un requisito obligatorio para conseguir un trabajo o para estudiar.
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La gran mayoría de los pobladores rurales tienen como lengua materna el quechua, luego aprenden el castellano en la escuela, situación que no les permite hablarlo bien, como lo hacen los habitantes de las ciudades. Hablar quechua, nuestro idioma oficial, es muy bueno, que se siga cultivando y enseñando en las escuelas y colegios, pero pensando en esos jóvenes del campo que vienen a ciudades, ellos también deberían hablar bien el castellano para integrarse fácilmente a la vida urbana porque en los lugares de trabajo o centro de estudios solo se habla en castellano.
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Como vemos en las grandes ciudades, cuando las personas no hablan bien castellano son objeto de burla o discriminación, se les llama ‘motosos’ y se les asigna trabajos marginales o de paga mínima y se les hace ‘bullyng’, causándoles una baja autoestima. Frente a esta situación lo que deben hacer los profesores de los colegios rurales es reforzar el aprendizaje del castellano, enseñarles oratoria, locución, reforzar en la escritura, etc. para que dominen bien este idioma para que su inclusión en la ‘gran sociedad’ sea más fácil e integral.
Ayacucho, como una región del interior del Perú tenemos características propias, por lo tanto, las estrategias de inclusión no solo deben ser sociales, sino también tiene que considerar la inclusión lingüística para que la población rural pueda integrarse económica, cultural y académicamente al Perú ‘oficial’, tal como lo hace un migrante cuando se va al extranjero a trabajar o estudiar, tiene que dominar el idioma de ese país para integrase completamente.
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