Andrés Solari | Palabras de un mudo
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Los conflictos semejan ser estruendosos relámpagos en momentos de calma. Pareciera que todo está tranquilo y sorpresivamente irrumpe un problema menor que adquiere una proyección masiva, envolvente. ¿Cómo puede ser que una sociedad vea paralizadas sus honestas esperanzas repentinamente.
¿Cómo puede envolverse en escenarios de neblinosa información pública. chismes, rumores, conjeturas, desinformación, mentiras y violencia que irradian perjuicios y desconfianzas masivas.? Preguntémosle, por ejemplo, a Perú Libre y a otros grupos conocidos y desconocidos, cómo hacen para sembrar tantos maleficios.
Una respuesta de advertencia podría ser que ello dependería del deterioro de la legitimidad social y política, que nos está llevando al deterioro económico y carencias de empleo que venimos sufriendo.
Es el descuido sistemático de la construcción y protección de la gobernabilidad democrática nacional y regional.
Eso genera un conjunto de debilidades ciudadanas e institucionales que el sistema corruptivo contaminante se ha trazado como meta.
Cuando un gobierno nacional o subnacional deja que la sociedad sea dañada, nos volvemos no solamente más pobres sino más vulnerables, más desconfiados Eso hace que económicamente y políticamente sea más rentable convertirse en aventurero político para tratar de desarrollar narrativas hostiles contra la democracia.
La democracia no se come fue el maleficio que sembró Odría en los años 1950 y hoy en día pareciera que quisieran sembrar antidemocracia en todo el país. Es por eso que los últimos gobiernos nacionales y subnacionales nunca han promovido el fortalecimiento ciudadano ni el real concepto de ciudadanía al que estuvieron y están obligados por ley desde el 2003.
Dentro de este marco teórico y de realidades, una campaña electoral se debilita o se empaña con antidemocracia y aventureros.
La llamada sábana electoral crece desmesuradamente al igual que el número de aventureros. Paulatinamente crece la vulnerabilidad y la pobreza promedio, especialmente en poblaciones más desconectadas, alejadas y menos desarrolladas. Esto podría ya estar ocurriendo con las próximas elecciones de Abril 2026 y Octubre 2026. Una especie de invisible pero perceptible fraude adelantado y sistematizado.
Esperamos que el JNE sea severo en sus tachas para garantizar en algo la elección de personas y grupos capaces y probos, con ideales democráticos deliberantes y sensibilidad política y social. Que fomenten el fortalecimiento ciudadano y la institucionalidad democrática.
Eso sostendría y garantizaría el desarrollo económico y social del país. Todo le reclama a los votantes, una profunda reflexión electoral solidaria.
Como en todo accionar humano, unas elecciones deberían tener un altísimo nivel ético y moral con exigencias de justicia y capacidades.
Esta ética envuelve a lo moral entendida como las acciones de las personas para obrar con el bien o con el mal y en función de su vida personal y también en colectivo. Se refiere al fuero interno, íntimo, al respeto humano y no necesariamente al orden jurídico establecido. Hay algunas leyes que pudieran no ser justas.
El término ETICA se refiere al conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman la identidad de una persona, una comunidad, una sociedad, un país, un Ayacucho.
Ese ideal siempre debe acompañarnos.



