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Sobre el futuro de la deuda mundial | Opinión

Ascencio Canchari | Figuras y aspectos de la vida mundial
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A lo largo de esta semana, 300 organizaciones internacionales y 100 jefes de estado se reunirán en París. Esta reunión tiene lugar en París porque el llamado Club de París durante los últimos 60 años ha monitoreado y administrado los préstamos y créditos públicos y de los bancos privados garantizados por los gobiernos a los llamados países en desarrollo, vagamente llamado el Sur Global estos días.

La reunión tiene lugar cuando la situación de grandes sectores del Sur Global tras la pandemia es grave. Pues, económicamente y socialmente están sufriendo los países de bajos ingresos y con mucha deuda en África, Asia y América Latina.

Durante la pandemia, el FMI y el Banco Mundial acordaron una moratoria limitada en el servicio y pago de las deudas de estos países. Pero no fue una cancelación y la moratoria ya ha concluido. Y desde el final de la pandemia, el fuerte aumento de las tasas de interés de la deuda global y un fuerte dólar estadounidense (gran parte de la deuda global está en dólares) han puesto todavía a más países al borde del incumplimiento de los pagos y a una mayor pobreza.

Se espera que los países más pobres del mundo paguen un 35% más en intereses de la deuda este año para cubrir el coste adicional de la pandemia de Covid-19 y el aumento dramático en el precio de las importaciones de alimentos.

Catorce países de bajos ingresos ya tienen dificultades con la deuda o en alto riesgo, en comparación con solo seis en 2015. Hasta 21 países son vulnerables. En África, Ghana ha sido considerada durante mucho tiempo una historia de éxito y un modelo para el desarrollo africano.

Es un importante productor de oro y cacao y tiene uno de los mayores PIB per cápita de la región. Pero el gobierno se ha visto obligado a solicitar un rescate del FMI de 3 mil millones de dólares cuando incumplió sus deudas en diciembre pasado.

El gobierno pidió muchos préstamos para aislar a la economía de los efectos de la pandemia. Como resultado, la deuda del sector público pasó del 62% del PIB en 2020 a más del 100% el año pasado. El servicio de la deuda supone ahora alrededor del 70% de los ingresos del gobierno.

La cercana Nigeria también está en problemas. El país más grande de África está plagado de guerras internas, corrupción endémica y despilfarro de ingresos energéticos. La inversión extranjera directa ha caído a sus niveles más bajos en nueve años: de 3.000 millones de dólares en 2015 a 468 millones. Se prevé que 13 millones más de nigerianos caigan por debajo de la línea de pobreza entre 2019 y 2025.

El Líbano es un país que todavía no tiene gobierno un año después de las elecciones nacionales, solo una administración interina en funciones, y ha estado sin presidente durante siete meses. El exgobernador del banco central está acusado de corrupción, lavado de dinero y malversación de fondos. La libra libanesa ha perdido más del 98% de su valor frente al dólar desde 2019, mientras que la inflación anual subió al 269% en abril.

En Asia, Pakistán, un país enormemente poblado (230 millones), se encuentra en una profunda crisis política y económica y ahora está recurriendo al FMI para un rescate. El país tiene 126 mil millones de dólares en deuda externa y debe pagar 80 mil millones de dólares de ellos en los próximos tres años.

La rupia ha perdido el 50% de su valor en comparación con el dólar estadounidense. Las reservas de divisas para cubrir los pagos se han reducido a solo 4.500 millones de dólares. El PIB está cayendo. El país se ha visto afectado por terremotos e inundaciones y lo dirige el ejército, que absorbe gran parte del gasto público. La inflación está en un máximo histórico del 38%.

La pesadilla de la deuda de Sri Lanka en 2021 culminó con una protesta masiva y la huida del entonces presidente del país. Pero las deudas permanecen. Se ha hablado mucho de la deuda con China, afirmando que China es el problema al llevar a los países pobres a una “trampa de la deuda”.

Pero solo el 14% de la deuda externa de Sri Lanka se debe a China, mientras que el 43% se debe a los tenedores de bonos privados (en gran parte fondos buitre occidentales como BlackRock y bancos como el HSBC de Gran Bretaña y el Crédit Agricole de Francia). Otro 16% se debe al Banco Asiático de Desarrollo (sobre el que EEUU tiene una influencia significativa) y un 10% al Banco Mundial (dominado también por EEUU). Así que la deuda “multilateral” realmente significa deuda con instituciones dominadas por Estados Unidos.

En Nuestra América está Argentina, una de las economías “emergentes” más acomodadas. La economía está atrapada en la hiperinflación crónica y la deuda. Se ha visto obligada una vez más a acudir al FMI en busca de más fondos para devolver lo que ya debe. El país se enfrenta a grandes pagos de deudas este mes y el próximo. Y las reservas de divisas se han agotado. Las reservas netas de Argentina se volvieron negativas en mayo. Por ahora, así, están las cosas.

Diario Jornada
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