InicioCOLUMNISTASUna carrera contra el tiempo y la burocracia | Opinión

Una carrera contra el tiempo y la burocracia | Opinión

Lalo Quiroz | El Partero
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En noviembre de 2019, Ayacucho y Arequipa se convertirían en las primeras ciudades peruanas que serían parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO. Una red que, según la misma, «reúne a un grupo de ciudades que basan su desarrollo en la creatividad, ya sea a través de la música, la artesanía, las artes populares, el diseño, el cine, la literatura, las artes digitales o la gastronomía». Así, Arequipa se llevaría la nominación en la categoría de gastronomía; y Ayacucho, por su parte, en la categoría de artesanía y artes populares.

En nombre del mérito (Parte I) | Opinión

Y es que Ayacucho, además considerada la “Capital del Arte Popular y de la Artesanía del Perú”, es poseedor de una tradición artística que viene desde el gran maestro retablista Joaquín López Antay y que ha perdurado a través de destacadas figuras –y no sólo en las llamadas ‘líneas artesanales’, sino en distintas expresiones artísticas como la música, la literatura, el cine, el teatro, entre otra. Sin embargo, estas distintas manifestaciones artísticas heredadas a través del saber popular y practicadas de manera autodidacta, no serían tomadas en cuenta como una propuesta formativa dentro del quehacer universitario; sino hasta el año 2013 que, se crearía la Escuela Profesional de Arte y Cultura en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH). Empero, como suele pasar con todo lo que refiere al arte y la cultura, dormiría “el sueño de los justos”; hasta que, hace algún tiempo, sería retomada por algunos docentes de la misma universidad y artistas e intelectuales ayacuchanos, con el propósito de empujar su ejecución. Es así que, el 26 de febrero último en el auditorio del Centro Cultural de la UNSCH, el Colectivo Pro-Arte y Cultura haría la presentación de una propuesta de malla curricular en el denominado Coloquio Académico sobre la formación de la Escuela profesional de Arte y Cultura de la USNCH; la cual, además, buscaría abrir la reflexión y el debate sobre las perspectivas de esta nueva escuela. La presentación contaría, además de miembros del colectivo e invitados en las mesas, con la presencia del rector Emilio Ramírez Roca y del decano Juan Roque Siguas de la Facultad de Ciencias Sociales –a la cual estaría adscrita dicha escuela—; y, asimismo, contaría con una gran asistencia de público y personas interesadas.

Sin ningún ánimo de hacer un análisis de la presentación y mucho menos de la propuesta de la malla curricular –porque ameritaría un espacio extenso—, sólo me interesa descollar algunos puntos; sin antes, resaltar la iniciativa en sí misma. Sobre el plan de estudios, naturalmente con sus aciertos y puntos perfectibles de mejorar, considero que plantea una realidad muy compleja que resultaría necesario discutir para poder aterrizar en una propuesta académica más realista. Si bien, hay mucha claridad en la fundamentación y el espíritu que debería impulsar dicha escuela –tal como lo sustentarían muy bien, los artistas e intelectuales Carlos Huamán y Walter Bustamante—, algunas concepciones respecto al arte se entremezclan hasta casi difuminarse y perderse de vista. Por otro lado, respeto a la diversidad cultural, me parece importante resaltar lo expuesto por Carlos Huamán en torno a la recuperación «del espíritu del colectivo popular» por parte de la universidad; es decir, recoger los distintos saberes, la diversidad artística y cultural e incorporar esas «voces periféricas» que ha sido relegados en la construcción de un Estado-nación blanco y blanco-criollo.

En nombre del mérito (Parte II) | Opinión

Finalmente, considero necesario destacar la intervención del historiador Nelson Pereyra quien haría distintas precisiones bastante bien acotadas –con las cuales, en su mayoría, coincido—; y que, tendrían que ver con cuestiones de carácter técnico y pragmático para la constitución, mantenimiento y sostenimiento de la carrera. Y en ese sentido, mencionaría algo fundamental, y es que hoy en día toda carrera obedece a las necesidades de un nicho de mercado. Y no sólo porque la SUNEDU lo contemple entre sus exigencias, sino que indefectiblemente se requiere de un estudio de mercado y de un profesional especialista en el campo del arte y la cultura –dado que, a diferencia de un contador o economista, sus criterios direccionaran y orientaran el estudio a los objetivos reales de la carrera. Así, los resultados del estudio de mercado no solamente garantizarán la sostenibilidad de dicha carrera –porque, como bien lo mencionaría Pereyra, «de nada sirve una carrera que se va a agotar con dos promociones»—; sino determinarán el perfil de los profesionales de la carrera, las áreas del conocimiento, los objetivos, y luego la malla curricular.

El debate está abierto, y el compromiso del rector quedaría manifiesto en el auditorio. Ahora, es tiempo de la acción. Tal como lo manifestaría el antropólogo y docente de la universidad Félix Rojas Orellana, «mi mensaje es una provocación directa a su gestión, el arte no puede esperar más en los estantes, en los anaqueles o en los archivos de nuestros computadores (…) las propuestas en papel son promesas, pero, la creación de esta escuela necesita de una acción inmediata (…) no necesitamos más burocracia, necesitamos voluntad política y administrativa».

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