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sábado, junio 15, 2024
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ANECDOTARIO HUANTINO | Opinión

Ernesto Camassi | Crónica
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Una de las provincias más pujantes y “esmeraldinas” ayacuchanas es Huanta. La capital provincial más cercana a la departamental.

Por esta cercanía entre ambas ciudades, podríamos atisbar una aparente desunión o rivalidad entre sus habitantes. Aconteceres que, reiteramos, son chascarrillos de la vida diaria que se gastan con frecuencia; “entre ambos dos”, como diría “plata como cancha”.

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“Zonzo huantino” es la frase que guarda nuestra memoria desde los tiempos que las madres huamanguinas destetaban a sus hijos; más o menos, a los cinco años. No es broma ni invención amigos; si no, pregúntense, al menos los hombres “con la juventud acumulada” como yo. Ahora las “mamis” modernas llegan las justas a los tres meses y; candado al pecho.

Con esta muletilla de “zonzo huantino”, nos contaban chistes e historietas donde el protagonista que “metía la pata”, entendía las cosas al revés, definitivamente era un tonto, un memo, un bobo…y era huantino.

Pero; la misma “chapa” nos atribuyen los huantinos. Es decir, la cosa va quienes inventan más chistes o chascarrillos en contra del supuesto rival.

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En el Perú, son varias las ciudades que mantienen esta especie de “odio fraterno”. Arequipeños y camanejos, “soy camanejo y no cejo”; andahuaylinos y abanquinos, cusqueños y sicuaneños, etc.

En esta tarea de crear chascarrillos picantes o cuentecillos agudos, el más caracterizado huantino fue Héctor Amílcar Gamarra Altamirano, nuestro siempre recordado e irremplazable “hermano” que ya nos espera en el Reino del Señor.

Su tierra, su llajta, era para él, incomparable, sin parangón, donde los oréganos crecían como eucaliptos. Llegando a Huanta en su carrito de mil historias, al primer eucalipto que se divisaba, apuntaba con el dedo y te decía “orégano”.

Supongo que otros respetables huantinos anteriores a él, habrán sido más jocundos que “plajsito”. Pero, “lo dudo, lo dudo, (bolero). En esta “Crónica” vamos a recordar las creaciones amenas que nos contaba en cada viaje o gira artística del “Trío Ayacucho”.

C U E N T O – C U E N T I T O Y C U E N T A Z O | Opinión

a)- AEROPUERTO DE HUANTA: En las supuestas rivalidades de Huanta y Huamanga, un marchante le increpa a Amílcar y le dice:

– ¡Tu pueblo es muy atrasado, no tiene ni aeropuerto!

– Escúchame amigo, contesta Amílcar: en las grandes urbes de Europa, como Londres o Paris; en Estados Unidos, como Nueva York o Los Ángeles, sus aeropuertos se ubican aproximadamente a 50 Km de distancia. Esta medida es para que los habitantes no sufran los altos decibeles de los motores de los jets que aterrizan o despegan. Dime: ¿Cuántos kilómetros separan Huanta de Huamanga?

-50 km. contesta el amigo.

– Entonces, ¿de quién es el aeropuerto? ¿Eres huantino o qué?

b)- HUANTA IGUAL QUE MACHUPICCHU: Después de un Recital del “Trío Ayacucho” en el Teatro Municipal de Lima, como de costumbre, los amigos y público asistente siempre nos esperaban en el hall del Teatro. Unos para tomarse fotos con nosotros, otros para felicitarnos por el espectáculo que habíamos ofrecido y algunos por simple curiosidad.

Uno de ellos nos pregunta así:

-Visitando a Huamanga, también quisiera conocer Huanta. ¿A qué distancia se encuentra?

– Plaj, escuchando la pregunta que nos hacía, reacciona y le dice: “si no fueras a Huanta, sería como ir al Cusco y no ir a Machupicchu”.

c)- LOS CHOCLOS DE MACACHACRA: Un cusqueño nos comenta que no hay en el mundo mejores choclos que en Urubamba, Valle Sagrado de los Incas, choclos de ocho rayas, de granos inmensos, etc.

– Amílcar, huantino de padre cusqueño, salta inmediatamente y le dice al cusqueño: “Tu choclo Urubamba qué se va a comparar con mis choclos de Macachacra, (distrito de Iguaín) esos choclos se comen sin queso si lo mezclas, malogras su sabor”.

Las respuestas del “Tipi kunka” siempre estaban a flor de piel, en cualquier circunstancia. Así cuando toca el timbre de la Casa de su tía en Lima a las cuatro de la tarde, hora del “lonche” familiar. La tía le dice: “Mikita, supongo que vendrás tomando lonche ya, Sí tía, ayer todavía, tacaña la doña-

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La última anécdota que les cuento del Plaj, es un poco subidito de tono; aquí vamos:

d)- “MORIR EN MI LEY COMO EL BURRO DE CAVERO”: Nuestras frecuentes conversaciones con él, siempre estaban matizadas con sus innumerables anécdotas acaecidas en su natal Huanta. Él nos contaba esta historieta, ¿ficticia o real? Quien sabe…

Hace muchos años, se paseaba diariamente por las calles de su tierra, un burro, propiedad de la familia Cavero, una de las familias huantinas muy notables. Las propiedades urbanas de estas familias, siempre fueron muy espaciosas, con jardines y huertas, corrales para sus animales, etc.

Uno de los habitantes del corral de los Cavero, era un burrito joven muy “depredador” de las burritas que llegaban procedentes del campo, cargados con verduras, frutas, etc.

Pobre burra que se cruzaba con el burro de Cavero, no se escapaba de las apetencias sexuales de este animal. Por las buenas o por las malas, siempre caían ¿en brazos o patas del burro?.

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De esta manera, “el burro de Cavero” se convirtió en personaje famoso en la población.

Así pasaron muchos años, el burro envejecía, pero seguía en sus andanzas de “violador de burras”.

Una mañana aparece una burrita maltona, cargada de alfalfa, el mañoso la persigue y la somete a su apetito sexual. Pero…¡para no contarlo amigos!…¡¡ el burro de Cavero “mancó” encima de la burrita “en plena faena”!! “MURIÓ EN SU LEY”.

Como ya era un burro viejo, le falló el “bobo”

Esa hazaña fue la obsesión del flaco Amílcar, MORIR EN SU LEY, COMO EL BURRO DE CAVERO.

¡Buen provecho amigos!

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