Ernesto Camasi | Crónica
[email protected]
El mes de septiembre del año en curso, Huamanga volvió a sufrir, después de muuuchos años, unos sacudimientos telúricos que nos transportó a los años 80 del siglo pasado. Dos maldiciones paralelas de esa década: TEMBLORES Y TERRORISMO.
Sobre terrorismo, mucha tinta se ha gastado por escritores y los llamados despectivamente “opinólogos”. En cambio, sobre los temblores, de años ha, casi nadie, o solamente algunos recordamos con diferentes vivencias, ese fenómeno.
El meollo de esta “Crónica” es: ¿Cuál fue el origen de esas sacudidas antiguas y las recientes y la polvareda de La Picota? Y; ¿Por qué este cerro se llama La Picota?
Empecemos por esta segunda interrogante. ¿QUÉ ES UNA PICOTA? La palabra tiene diferentes definiciones, hasta una fruta se llama así. Pero, para nuestro artículo se trata de lo siguiente: PICOTA es una columna de piedra o un poste de madera, conocido también como “ROLLO”. Situado en un lugar destacado de la villa o ciudad, recién fundada. Se utilizaba para practicar la pena de azote, exponer a los reos a la vergüenza pública o para poner la cabeza de los ajusticiados, “Poner en Picota” o “Poner en Rollo”. Como hicieron con las testas de Pizarro en Lima. de Almagro “El Viejo” y Almagro “El Joven” en Cusco y; muchos otros ajusticiados en los primeros años de la mal llamada “Conquista del Perú” que la historia titula como “Guerra Civil entre los Conquistadores del Perú”
Las primeras ciudades fundadas por los españoles, mantuvieron esta tradición de “erigir una picota”. Pero que uno de nuestros cerros “tutelares” ubicado a cierta distancia, ¿haya servido de picota? Sin embargo, tal es el origen de este nombre.
La última polvareda del cerro de La Picota, originado por un movimiento telúrico leve, fue atribuido por muchos opinólogos, a la invasión humana, casi hasta la cumbre o “pico” de este cerro. Sin embargo, la causa verdadera de estas sacudidas es otra, como trataremos de exponer en esta nota.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webptodos-santos-opinion/
Para ello, recurriré a mis recuerdos de niñez en cuya etapa recorrí aquellos lugares. Esta remembranza, comienza así:
La familia Olarte Dantzé de mi barrio, que en aquellos años tenía cierto poder económico, se empeñaron en adquirir propiedades rústicas fuera de la ciudad. Uno de ellos, mi tío Vicente, conocido cariñosamente como “Gallo Vicente” quiso comprar un fundo por Tomarenja, comunidad camino hacia el distrito de Ticllas y; como era habitual, siempre recurrían a mi papá como compañía y garantía de seguridad. Pero, también como era habitual, yo era el “rabo” de mi papá, a donde iba él, yo tenía que estar con él.
La ruta para este viaje de más o menos 4 horas de caminata fue Belén, Chamanapata, Huascahura y Tomarenja. Llegados al lugar, trataron sobre el negocio, no recuerdo si compraron o no, pero el retorno ya no hicimos por la ruta de ida. Por sugerencia de los “tomarenjinos” y por ser más corto el trayecto, sugirieron que hiciéramos en línea recta hacia el cerro La Picota.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webptodos-los-santos-en-huamanga-opinion/
Yo tendría probablemente 8 años en esta aventura, mi viejito tenía que cargarme de trecho en trecho porque ya no podía caminar.
Pero mis recuerdos del paisaje por donde caminamos hasta ver desde lo alto del cerro a la ciudad, son imborrables.
Era un paisaje casi desértico, con escasa vegetación de cactáceas, en ciertas zonas con grandes grietas en roca viva, donde soltaban una piedra para calcular su profundidad; y la piedra tardaba algunos segundos para sonar cuando tocaba fondo, eran profundas las endiduras.
Esas grietas, eran FALLAS GEOLÓGICAS o fracturas de la capa terrestre que originan los movimientos telúricos encualquier parte del mundo.
En Geología, se conoce como una zona de fractura de la capa a lo largo de la cual ha sufrido un desplazamiento relativo en los bloques paralelos. Este desplazamiento o “caída” de las rocas, son las que producen los sismos de diferente grado de intensidad, temblor o terremoto, en tierra firme, si es en el mar se llama maremoto.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpcronica-velorios-y-entierros-en-huamanga-opinion/
Las sacudidas de los años 80 y la última de este año, creo yo, habrán sido originados por las fracturas en la espalda del cerro La Picota. Los geólogos de nuestra Universidad son los encargados de estudiar el fenómeno, siempre y cuando hayan llegado y conozcan el lugar descrito.
Otro Olarte ávido de comprar tierras fue Pascual que mi papá le llamaba “Chino Pascual”. Por la misma fecha de la narración anterior, también quiso comprar el fundo o comunidad rural que, hoy por hoy, es una población satélite de Huamanga, su nombre Mollepata. Siempre con mi padre como acompañante y su “chupa”, yo; nos dirigimos una mañana con el mismo deseo de comprar el fundo. La ruta, más corta, pero en aquellos tiempos, muy tenebroso, porque decían que en la quebrada o huayco llamado Purakuti, de noche habitaban los “condenados” y de día, los “Nakaj” o degolladores.
Esta quebrada profunda nace en algún lugar del cerro La Picota, continúa por Huichjana, fundos La Totora, Rumichaka y muere en el río de Las Huatatas, en el lugar conocido como Tinkuj.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpcronica-centro-historico-e-intangibilidad-opinion/
En cualquier época del año en esta quebrada no faltaba agua, que provenía de las profundidades de La Picota. Era agua caliente que a primera vista no existía, pero cuando escarbabas la arena del lecho aparentemente seco, ahí estaba el agua.
Actualmente, no puedo dar fe si seguirá igual como aquellos lejanos años, porque nunca más volví a Huichjana para comparar con esta narración.
Mi tío Pascual fue dueño de Mollepata, del actual distrito de El Nazareno y de la Primera línea de buses urbanos de la ciudad. La Municipalidad de este distrito le debe pleitesía a su memoria.
La Picota, para mi modesto entender, es un cerro raro. LA GEOMORFOLOGÍA, es la ciencia que estudia el relieve terrestre. Concordando con este enunciado he comprobado que el cerro es deleznable hacia la ciudad, (tierra) de sur a norte y rocosa en su parte posterior que no vemos.
Pareciera que sus entrañas guardan secretos impredecibles que afectaría a nuestra ciudad en cualquier momento.
Ese mismo peligro aguarda a Arequipa, con su volcán Misti.



