Andrés Solari | Palabras de un mudo
[email protected]
Víctor Hugo (1802 – 1885), gran novelista y político francés dijo alguna vez: “…Entre el Gobierno que gobierna de forma errada y el Pueblo que lo permite, hay una solidaridad vergonzosa…”.
Eduardo Galeano, (1940 – 2015) un gran escritor y periodista uruguayo, muy conocido por sus comentarios satíricos , manifestó…”: …”Si los chanchos votaran, elegirían al Cuidador que diariamente los alimenta amablemente, aún sabiendo que desea llevarlos lo más pronto al Camal…”. Hace entender que en los cerdos el único norte de su vida es el comer abundantemente.
No necesitan filosofar sobre principios y valores morales. Tampoco tener alguna noción de política honesta y convivencia solidaria. Esta comparación es solamente imaginativa. Si alguien se siente aludido, es pura coincidencia casual.
En uno de sus relatos cortos Galeano nos dice haber presenciado un diálogo entre un Cocinero quien convocó a todas las aves del restaurant para preguntarles en que potaje desearían convertirse una vez que les llegue su hora. Al unísono las aves respondieron: “… ¡¡ pero nosotros no queremos morir..!!.”. El cocinero, airadamente replicó: “….¡¡ los he convocado DEMOCRÁTICAMENTE para auscultar sus preferencias de menú, no para otro tema !!. !! Respondan concretamente a mi pregunta, como buenos demócratas que somos !!.
La vergüenza que alude Víctor Hugo, algo más de cien años después se refleja en la calificación que la sociedad mundial actualmente tiene sobre Perú y otros países latinoamericanos: “País con una débil o precaria Democracia”.
La paradoja se agrava cuando conocen que Perú tiene, ya hace más de 20 años, una legislación y una Constitución descentralista orientada al fortalecimiento y articulación de la opinión pública ciudadana y de su institucionalidad civil y estatal.
Se agrava aún más al constatar que hay una fuerte resistencia punible, ilegal y anticonstitucional en la gobernanza peruana para hacer cumplir dicha legislación. Asunto que solitariamente JORNADA viene reclamando continuamente en los últimos 15 años. La solidaridad vergonzosa se constata en la sucesiva y errática ruta de elección de autoridades políticas incapaces, sin trayectoria cívica y política conocidas, políticamente analfabetos, principalmente para el Congreso y las Regiones, especialmente en los últimos 15 años. Impera mendazmente el criterio de votar para evitarse la multa.
Se está perdiendo el respeto, la reverencia al concepto que encierra una representación de grupos humanos. Pareciera que se ha perdido la preocupación que tenían las aves de la fantasía arriba aludida e impera el Poder del Cocinero gobernante quien entiende a la democracia zorrunamente, a su estilo e interés particular.
…Pues señor Gobernador, mírelo bien por entero, que allá va el recogedor y aquí queda el carnicero…”, como diría en su carta el soldado Saravia en los años iniciales de la conquista española.
Ojo, hay muchos congresistas actuales creyentes de esta solidaridad vergonzosa, que están buscando la reelección vía Senador o vía Diputado. Suficiente razón para no votar por ellos ni por la lista que los acoge.
En resumen, tu voto dirá si eres amigo y solidario de los carniceros malevos y de los Partidos Políticos mudos y aventureros. Siempre será difícil buscar la aguja en el pajar, pero ese es el reto honesto en las elecciones 2026.
Una reflexión adicional está referida a la obligación de los futuros elegidos a programar presupuestos públicos anuales para el fortalecimiento ciudadano que ya está legislado.
Un ideal democrático es que progresivamente haya menos paja y basura vergonzosa electoral e indiferencias y paralelamente una mayor claridad y masiva cultura política en las subsiguientes procesos electorales.



